INNOVACIÓN SOCIAL Y BIENESTAR HUMANO

En mayo de 2019 se realizó en Costa Rica el 1er Social Innovation Summit

El SOCIAL INNOVATION SUMMIT no es solamente pertinente sino absolutamente necesario. En la práctica, la visión y metodologías de innovación social vienen transformando la realidad social, las formas de participación y los enfoques de desarrollo desde hace varios años, sobre todo de la mano de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, que muchas veces enfrentan grandes desafíos con recursos limitados, lo que les obliga a generar alternativas creativas para impulsar sus respuestas a problemas sociales. Por otra parte, los sectores público y privado están redefiniendo sus roles y formas de cooperación para la sostenibilidad y el cambio social, de modo que empiezan a implementar prácticas de innovación social para la sostenibilidad.

Los gobiernos están atreviéndose a promover nuevas formas de participación ciudadana, a través de acciones creativas, abriendo oportunidades para una mayor interacción con los diversos actores sociales, quienes no solamente son consultados sino que se involucran activamente en la identificación y producción de respuestas ante los desafíos o problemas colectivos.

El sector privado, por su parte, se ha visto en la obligación de mirar el más largo plazo y de reconocer que existen mayores demandas de los consumidores y de los colaboradores, al punto en que las empresas se han convertido en actores relevantes para el bienestar social. Se trata hoy de brindar servicios y productos de calidad, pero además de ofrecer valor a todo lo que se hace en el mundo de los negocios, porque cada acción tiene un impacto mayor. Todo ello represente un importante cambio de perspectiva.

Estos elementos estuvieron presentes durante la 1ra Cumbre Regional de Innovación Social (Social Innovation Summit 2019), organizado por Trust for the Americas, entidad afiliada a la Organización de Estados Americanos (OEA),  en alianza con el Laboratorio Colaborativo de Innovación Pública de la Universidad de Costa Rica (Innovaap-UCR), con la participación de relevantes invitados internacionales para compartir experiencias relevantes en el tema.

LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL DEMANDA INNOVACIÓN SOCIAL

Sin duda la cuarta revolución industrial -caracterizada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas-, ofrece grandes oportunidades para el desarrollo de procesos de creación participativos y colaborativos, que permitan adaptabilidad, flexibilidad, disrupción e impulsen el bienestar colectivo en un mundo que cambia velozmente.

Se están creando nuevas formas de desplazarnos, informarnos y comunicarnos. Se han transformado las formas de las transacciones comerciales, los modos de distribución de productos y servicios. Hay nuevos modos de comprender el papel del sector privado en la sociedad, se crea valor social de formas distintas y el acceso al conocimiento también ha cambiado significativamente.

El desafío en este acelerado y relevante proceso, es que esta evolución tenga como centro al ser humano y su bienestar, lo que implica que los ciudadanos, los líderes tecnológicos y políticos, los empresarios y trabajadores gubernamentales, deben colaborar en el diseño de sistemas basados en valores humanos, en la defensa de los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social.

Quizás por ello William Ernest, representante del BID-Lab (Laboratorio de Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo), planteó durante el evento que la organización está invirtiendo en impulsar procesos de innovación para la inclusión, donde la diversidad cultural y social, así como el conocimiento sobre los problemas globales, son elementos clave.

Las universidades también tienen un espacio fundamental, sobre todo en lo que respecta a la integración de diversos sectores de la sociedad y la facilitación del diálogo intersectorial. Los centros de estudio e investigación están generando metodologías y técnicas para la innovación social, como lo realiza la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación de la Universidad de Costa Rica (Proinnova-UCR), según lo que explicó en esta Cumbre la profesora Marianela Cortés.

INNOVACIÓN SOCIAL EN EL SECTOR PÚBLICO

Los gobiernos tienen una gran responsabilidad en el proceso de promover la innovación social, centrada en los procesos de participación ciudadana. El desafío está en comprender que lo público nos pertenece a todos, o incluso podríamos ir más lejos para afirmar que lo público somos todos.

Desde esta perspectivas, nuevas prácticas y metodologías estarían destinadas a encontrar formas de establecer un diálogo y producir una sinergia más sólida entre los ciudadanos y las autoridades. Las decisiones deben reposar en la expresión de la sociedad, en sus necesidades sentidas y en las alternativas que se construyen colectiva y creativamente, escapando de los patrones habituales y formas tradicionales que ya no producen el efecto esperado.

Así lo aformó Dinorah Cantú-Pedraza durante la apertura del evento: “es hora de que los gobiernos cedan su poder y permitan que la ciudadanía tome participación certera en las decisiones que les involucran (…) En esta democracia yo ciudadano estoy a cargo, no va a venir un salvador, hay que asumir la responsabilidad que nos toca, pasar de achacarle la responsabilidad a los líderes políticos, para ser ciudadanos facilitadores.”

COMUNICACIONES PARA LA INNOVACIÓN SOCIAL

Estamos convencidos de que una de las claves para impulsar la innovación social es generar estrategias de comunicación relevantes y de impacto en la ciudadanía y en los actores que conforman los sectores público y privado.

El uso de metodologías ágiles y centradas en el ser humano (Human Centered Design) requiere de cuidadosos y efectivos procesos de comunicación en diversos niveles, para lograr la participación de la sociedad civil e integrar alternativas de acción que emergen desde la ciudadanía como soluciones a los problemas colectivos.

Cada vez más, confirma la organización Trust for the Americas, tanto los gobiernos como el sector privado se encuentran en la obligación de realizar procesos de co-creación, que pueden generar innovación frente a desafíos del mercado y problemas sociales.

Este es ya el camino no solamente para mayores niveles de productividad, sino para superar las desigualdades sociales de la actualidad, de modo que se produzca mayor inclusión y se multiplique el bienestar para toda la población, lo cual es una demanda constante en los países de América Latina.

Por eso la difusión de información, metodologías, el manejo adecuado de las subjetividades, de las conexiones emocionales, la empatía en torno a la diversidad cultural y social, la exposición de las técnicas en desarrollo para la innovación social y el compartir constante de nuevo conocimiento, son parte del desarrollo necesario de las comunicaciones para le innovación social.

Si logramos conectarnos en estos niveles y acceder a la complejidad de procesos y saberes, desde las prácticas comunitarias y sociales, podremos entonces producir un movimiento sostenido en el que la creatividad tiene un lugar central y las acciones colaborativas se desarrollan con fluidez en todos los sectores, multiplicando el bienestar humano.

Redes y Comunidades para la Innovación

En el mundo cambiante de la actualidad, en el cual por una parte existen grandes avances tecnológicos, los mercados evolucionan de forma acelerada, y por el otro enfrentamos mayores desafíos sociales y ambientales, hay dos elementos esenciales para el éxito organizacional: más innovación y mejor estrategia.

Ambos elementos van tomados de la mano y exigen, sobre todo, mayor apertura para aprovechar las oportunidades que ofrece la diversidad cultural y de perspectivas, los canales para recibir información de nuevos actores, así como la generación de intercambio de ideas en dinámicas no convencionales.

La perspectiva de la innovación social está rompiendo las barreras tradicionales entre la empresa y las organizaciones de desarrollo social o de la sociedad civil, para producir un paradigma distinto donde se revaloriza el rol del sector privado y se impulsa la participación ciudadana en la creación de soluciones de mayor impacto social a los desafíos colectivos. De este modo, los negocios apuestan por la sostenibilidad en el largo plazo y participan activamente en la transformación social.

Desde esta perspectiva, considerando que vivimos en la sociedad del conocimiento y de la creación de comunidades, donde la información y la forma de intercambiarla son los bienes más preciados, es fundamental comprender que el rol del ser humano ya no está asociado con el procesamiento de datos -lo cual la inteligencia artificial puede hacer con mucha mayor eficiencia y velocidad-, sino a la generación de comprensión y especialmente a la creatividad, la forma de conectar los puntos para transformar la realidad con imágenes novedosas y pertinentes.

Las ideas más novedosas para el cambio organizacional y social ya no pueden esperarse sólo del interior, sino que necesariamente tendrán que provenir de los bordes, del contacto con diversos públicos afuera de la organización. De este modo podrán desarrollarse sistemas de innovación y nuevos modelos de negocio con alto impacto social.

En estos escenarios es cada vez más importante el fortalecimiento de redes de cooperación y la dinamización del intercambio de ideas. Estos espacios colaborativos es lo que está permitiendo la madurez de los mercados, la producción de mejores productos y servicios, y finalmente la generación de valor intangible que produce la transformación de las percepciones y las conductas.

La mayor ventaja competitiva en la actualidad es la capacidad de colaborar y contribuir en acciones que produzcan un impacto colectivo de bienestar y calidad de vida, así como de resolución de problemas sociales. Considerando estrategia e innovación, el trabajo en redes genera nuevas respuestas a los asuntos tradicionales.

En la actualidad se trata de crear valor con otros, de conectar cosas, personas e ideas. De este modo, entendemos que el rol de las estrategias de comunicación, en todo su espectro y áreas de aplicación, debe tener su foco en crear ambientes colaborativos y oportunidades de cooperación, para el impulso del pensamiento creativo en función de la sostenibilidad y el impacto social.

Metodologías centradas en el ser humano y ser comunidad

Crear redes de apoyo, comunidades, comunicaciones más sólidas y de impacto, alianzas intersectoriales y vínculos con diversidad de actores, es el foco actual de las estrategias de comunicación en relación a la generación de innovación social.

Por ello el centro vuelve a ser el ser humano y, particularmente, su capacidad creativa. Una creatividad colaborativa y producida en red, en intercambio constante y con una visión amplia tanto de los desafíos empresariales como de los problemas sociales.

Desde esa perspectiva, las organizaciones empiezan a crear comunidad. Estas comunidades toman diversas formas, dado que pueden ser colaborativas, participativas, de compromiso de sus miembros, etc. Cada red y empresa debe dilucidar cuál es el tipo de comunidad que mejor se adapta a su estrategia de negocios.

Lo relevante es que quienes forman parte de esta comunidad pueden ser co-creadores de las estrategias, de los mensajes, de las maneras de relacionamiento y el establecimiento de compromisos para la sostenibilidad y un positivo impacto social.

El elemento de la inclusión, superando barreras de edad, género, origen, cultura, orientación sexual, procedencia, contexto socio-económico, se hace esencial para la resolución de conflictos y problemas colectivos. Sólo en ambientes más diversos y pacíficos puede una sociedad, colectivo, comunidad, organización o empresa prosperar.

Estamos en la era de la multidimensionalidad y multidireccionalidad, así que los retos para las estrategias y dinámicas de comunicación son mayores, más complejas y exigen una visión más amplia, que supere paradigmas y prácticas tradicionales para comprender la dinámica creativa que se requiere en la actualidad.

Esto es la exigencia de pensar en comunicaciones para la innovación social.