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Ética en la Comunicación Social

Concebir las dinámicas de comunicación para promover desarrollo es sumamente complejo. Son múltiples los abordajes y diversas las disciplinas que aportan a este saber, relacionado con el impulso a cambios sociales y de comportamiento, la difusión de innovaciones, la sensibilidad colectiva sobre determinados temas, la capacidad de diálogo e influencia, el fortalecimiento institucional, el mercadeo social y muchas otras perspectivas y técnicas.

Cada vez es más claro, sin embargo, que la aproximación requiere una visualización del sistema y todos los actores conectados, en un juego de interdependencias dinámicas que van elaborando y transformando la realidad. Se olvida con cierta frecuencia esta complejidad, que deberían tener muy presentes quienes ocupan posiciones de liderazgo en todos los sectores y en cualquier nivel.

En ese complicado entramado de subjetividades, se tejen las dinámicas de comunicación y se producen (o no) los cambios que tienden (o esperamos que sea así) a mejorar el bienestar y la calidad de vida de todos. Lamentablemente, también se generan las interacciones que llevan a la injusticia, la corrupción y el deterioro de la convivencia.

Cuando no se reconocen los distintos niveles y diversidad de actores en los procesos de comunicación social, se producen actos ineficientes, intercambios de información no conducentes a mejorar el estado de las cosas, desencuentros y diferencias que afectan a todos. Lo que se produce entonces puede reconocerse como confrontaciones, divisiones, deterioro del sistema democrático, abusos de poder, actos de discriminación o marginación, etc.

Veamos entonces cuatro elementos que es indispensable considerar en cualquier proceso de comunicación para el desarrollo, que son base más que técnica, que constituyen elementos centrales para una práctica más humana y efectiva:

  1. Basar las decisiones en la dignidad de las personas y en los derechos humanos. Esto debe ser referencia obligatoria para la toma de cualquier decisión en lo público y en lo privado, todavía más frente a los efectos del cambio climático, los conflictos y la crisis generado por el COVID-19. Desde hace muchos años se insiste en que no puede haber iniciativa humana que no considere estos elementos y, si se pierde la brújula con respecto de cuál es el norte de un proyecto-empresa-organización, allí está la declaración universal de los Derechos Humanos y la Agenda 2030.
  2. Priorizar el bienestar de las personas, incluso por encima de la productividad. Esto puede parecer extraño, pero si se piensa dos veces se entenderá que es lo más natural. Si no es para el bienestar de las personas ¿para qué se generan altos índices de productividad? ¿Cuál es la lógica detrás de grandes fortunas que se generan a costa de la salud de los seres humanos? Con esta base, se podrán crear estrategias de comunicación más adecuadas y acertadas; este elemento realmente constituye una profunda transformación.
  3. Generar procesos participativos para crear estrategias y mensajes. No se trata únicamente de probar los mensajes o las tácticas más efectivas, sino entender que se está trabajando con imaginarios colectivos, con subjetividades y concepciones de la realidad que afectan las formas de convivencia. Con frecuencia, sobre todo en el ámbito de la publicidad y de las campañas políticas, se olvida este principio que debería despertar el respeto de todos, pero en cambio se aborda con intenciones manipulativas y un foco en obtener resultados de corto plazo.
  4. Mantener flexibilidad y un proceso de diálogo abierto. Esto implica cambio en los sistemas de información, en los diálogos y en las dinámicas que llevan a determinadas decisiones. Hay que saber que lo que funciona hoy podría no funcionar mañana, porque se han acelerado los cambios sociales y cada vez hay mayor sensibilidad y claridad sobre los problemas colectivos.

Aunque parezcan sencillos, no deben darse por logrados, pues exigen mucha energía y una capacidad de priorizar aquello que realmente es importante en el largo plazo: la calidad de las relaciones y el bienestar de todas las personas, sean estas trabajadores, colaboradores, funcionarios o ciudadanos. Es posible imaginar un proceso distinto que transforme no solamente las dinámicas sociales actuales, sino también las económicas.

En la construcción de los imaginarios colectivos que definen la vida que llevamos, está la llave para abrir estas posibilidades y por ello las estrategias de comunicación para la innovación social se hacen tan relevantes. Diseñarlas e implementarlas adecuadamente requiere de gran compromiso ético, que constituye el núcleo de un adecuado uso de las técnicas.

Innovar es un ejercicio necesario y que permite volver a lo esencial de las dinámicas de comunicación, al valorar la creatividad de los individuos, evitar las repeticiones automáticas y reconocer la perspectiva de todos en su diversidad. Estos aspectos los abordaremos en entregas posteriores.

El factor humano en el diseño de estrategias de comunicación

He notado en muchas ocasiones trabajando con ONG y sus estrategias de comunicación, que existe cierta tendencia a despersonalizar los procesos, sobre todo en el mundo digital, con un énfasis en pensar en los aspectos técnicos del posicionamiento y en el impacto que determinada forma de diseñar y programar los mensajes va a tener.

Quiero aclarar que todos esos elementos de la técnica, los métodos, del mercadeo digital son esenciales, pero el riesgo está en la fascinación que producen, en tal grado, que a veces se convierten en un fin en sí mismos. Así, la automatización parece ser la mejor vía para ganar audiencia, lograr apoyo para nuestra causa, movilizar recursos, todo lo que implica el proceso de comunicación de las organizaciones sociales, con su equivalente en el mundo comercial: la venta.

Pero en la actualidad, creo que es algo afortunado, la venta no es el centro de la estrategia, sino la creación de comunidad y el contacto real con todas las partes interesadas; y esto es especialmente cierto para los agentes de cambio social. Estamos ante un significativo cambio de paradigma en todo el mundo, donde necesitamos nuevos modelos y creo que este es un elemento que debe considerarse: cerrar la venta es un efecto de corto plazo, crear comunidad es sostenible.

Cuando esto se comprende, cobra protagonismo aquel aspecto que es realmente importante: las personas. Dicho de otro modo, siempre se trata de personas comunicándose con personas, para coordinar acciones que lleven a resultados satisfactorios para todos los involucrados.

He experimentado con mis clientes y dentro de procesos de entrenamientos, que resulta más útil y de mayor impacto cuando el diseño de estrategias de comunicación nos implica por completo. Voy a plantear a continuación cuatro ideas que creo de vital relevancia:

(1) Hay que valorar la intención y búsqueda de quien comunica. He visto pasar esto en muchos casos, tanto en las ONG como en los emprendimientos sociales: como hay un énfasis claro en resolver un problema social (que debe mantenerse, sobre todo en la interesante forma de plantear la teoría del cambio social), se olvidan las necesidades y visiones de quienes están al frente de la organización, el proyecto o el emprendimiento.

Creo que esto es una lástima y no solamente se pierde una parte esencial de la energía e información, sino que se genera una barrera ficticia, una ilusoria división entre ellos y nosotros: de este lado diseñamos las respuestas, del otro lado están quienes las necesitan. Pero lo cierto es que cualquier problema social nos implica a todos, una persona en situación de pobreza afecta a todo el colectivo haciendo imposible una mejor calidad de vida para todos; todos estamos implicados y debemos generar procesos más dialogados y, si se quiere, participativos para la generación de respuestas a los retos colectivos.

(2) De ello se desprende otro aspecto: la comunicación no se trata de hacer campañas. El viejo paradigma de una interacción donde unos se comunican con otros que luego retroalimentan a los primeros, es insuficiente para explicar toda la complejidad de lo que ocurre cuando nos encontramos, compartimos información y coordinamos acciones. Podríamos pensar más bien en la interpretación en vivo de una orquesta, que cuenta una historia que está en la partitura, que pasa por el director y por la vivencia de cada músico, para entramarse con la narrativa del público presente. Todos participamos en el proceso de creación y transformación de la realidad, la forma en que lo hacemos es a través de actos de comunicación que otorgan sentido a todo lo que existe en la vida social.

(3) En los momentos de construcción de estrategias de comunicación, es muy importante dar tiempo a la reflexión individual, a los procesos personales, antes de lanzarse a las dinámicas grupales tan valoradas en la actualidad. El grupo afecta y a veces anula el pensamiento individual, por lo que se pierde la riqueza de la diversidad de pensamiento; pero si se ofrece tiempo de revisión y para la creatividad de cada participante,  entonces cuando se pase a las fases colectivas habrá mejores aportes y abordajes más profundos y con mayor potencial de impacto.

(4) Finalmente, en estos procesos será fundamental incluir de manera consciente y clara las emociones y las intuiciones de todos los involucrados, dándoles relevancia. Esto es todo un desafío porque nos hemos acostumbrados a ocultar esos aspectos en las dinámicas organizacionales, justificando cada expresión e intentando dar peso racional y técnico a cada afirmación, cuando en realidad todo de lo que percibimos y expresamos está cargado de subjetividad. Cuando se niegan y se reprimen, se manifiestan de formas mucho menos claras y asertivas, por lo que creo que una mejor opción es integrarlas con claridad, en un marco organizado para ello.

Estas ideas, propuestas como formas de aproximarse al diseño e implementación de estrategias de comunicación, tienen mayor pertinencia en los tiempos de comunicación digital e inmediata, en un contexto cambiante y con alto grado de incertidumbre. Vuelven a poner en el centro a la persona y la diversidad de nuestras percepciones y dinámicas de interacción, además de recordarnos que la técnica, los métodos y modelos, son tan esenciales porque son el medio, el marco, para que la complejidad humana pueda expresarse y tomar forma perceptible.

Esto es lo esencial, todavía más si se trata de iniciativas para generar innovación y cambio social.

Innovación y adaptación hospitalaria al COVID-19

Experiencia del Hospital San Rafael de Alajuela en Costa Rica

El sector de la salud ha sido el más exigido durante la emergencia generada por el COVID-19. Toda la estructura de hospitales y centros de salud en la región y en el mundo, ha sido puesta a prueba por la llegada de este virus y el rápido ascenso de los contagios. Se ha requerido, como una primera medida de contención, el establecer estrictas cuarentenas, teniendo como uno de sus propósitos el ganar tiempo, no colapsar el sistema de salud y tener la posibilidad de dar atención a la población.

En este ejercicio de alto nivel de coordinación existen esfuerzos significativos, innovaciones relevantes, transformaciones profundas, que se han realizado en el funcionamiento y estructura de los hospitales, presionados por las actuales circunstancias. Ello ha requerido, además, la rápida adaptación del personal médico y de enfermería a una realidad completamente distinta a la que estaban acostumbrados. Este proceso empieza a generar valiosos aprendizajes.

Es el caso del Hospital San Rafael de Alajuela, que representa un modelo en las acciones de adaptación para la respuesta al COVID-19 y ha compartido aprendizajes con otros hospitales de la región. Así nos lo explica el Dr. César Chaves, CAHI Fellow de Costa Rica, quien actualmente funge como Asistente de Dirección Médica y Coordinación Hospitalaria del Programa de Donación y Trasplante:

“Tuvimos que crear rápidamente flujos para el manejo de los funcionarios del hospital, los pacientes y todos los procesos internos. Esa experiencia y sus documentos asociados pudimos compartirla con el Hospital de Santa Ana en El Salvador, en contacto directo con su director Jorge Jiménez, con quien ya he tenido varias conversaciones. Así nos estamos ayudando entre los hospitales de distintos países.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

Este es solamente un ejemplo de cómo se están produciendo innovaciones y compartiendo buenas prácticas a través de la acción que profesionales de la salud y los CAHI Fellows están desarrollando.

La irrupción de la innovación

Ya el equipo directivo y los médicos del Hospital San Rafael de Alajuela visualizaban el mañana: la telemedicina como vía para la atención de la mayor parte de los pacientes, video llamada con los médicos, consulta virtual con el especialista, activación del expediente digital, todos los procesos administrativos en línea, realización del diagnóstico a distancia, envío de la receta a farmacia, distribución de los fármacos directamente a la casa del paciente.

Este escenario podría parecer ciencia ficción, pero no es la descripción de algo que está lejos en el futuro, se trata de lo que está ocurriendo en la actualidad. En el Hospital de San Rafael de Alajuela se vieron forzados a implementar una seria de cambios por las circunstancias; el estado de emergencia les exigió adaptaciones rápidas e innovaciones indispensables.

El conjunto de transformaciones que se han implementado no se produjo como esperaban y han superado sus cálculos iniciales. Todo el equipo médico y de enfermería, crearon un plan para lo que iba a ser la llegada del primer caso positivo de COVID-19 a través de la sala de urgencias, los protocolos fueron planteados y todos tenían la claridad del proceder en este escenario. Pero sucedió lo imprevisto, el virus ya estaba presente en el hospital y cuando realizaron las pruebas iniciales identificaron algunos trabajadores del hospital contagiados. El Dr. Chaves lo narra así:

“Sucedió de manera inesperada. Arrancamos el 6 de marzo con un equipo de intervención y manejo, línea de orden bajo la cual ya cumplimos 45 días. Empezamos generando divisiones de áreas contaminadas y áreas limpias, establecimiento de flujo de pacientes, flujo de funcionarios, derivaciones de las consultas para áreas fuera del hospital porque entramos en cuarentena.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

¿Cómo iban a reorganizar todos los procesos en esta circunstancia? ¿De qué forma se organizaría todo el personal? ¿Cuál sería la reacción de los demás funcionarios del hospital? ¿Cómo seguir brindando atención a la población en este escenario? Son algunas de las preguntas que surgen ante la realidad que enfrentaron a inicios del mes de marzo. El primer paciente positivo para COVID-19 estaba trabajando en el cuarto piso del hospital, una vez identificado, debían tomar acciones inmediatas. Entraron así en estado de emergencia y cuarentena total.

Cambios internos profundos

“Hay que tomar en cuenta que generalmente uno espera que la emergencia venga de afuera, pero esta vez vino desde adentro del hospital. Tuvimos que crear unos flujos específicos y una nueva estructura de funcionamiento. La primera medida fue cerrar todo el ingreso hospitalario, para controlar el número de contagios que se podían dar dentro de las instalaciones.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

De inmediato se creó el Comando del Sistema de Incidentes, considerando cuatro áreas clave: logística, planificación, comunicación y operaciones. De este modo se inició la coordinación de la emergencia con 1.300 funcionarios activos en el hospital.

Bajo la responsabilidad de logística está el manejo de los insumos y los equipos de protección personal. Los procesos de planificación les llevaron a realizar cambios en la estructura del hospital, derrumbar paredes, crear nuevas salas, sellar espacios con paneles de vidrió, sellamiento de las unidades de cuidados intensivos, todo eso en un lapso no mayor a 48 horas. Comunicaciones es responsable del manejo de las redes sociales, la información que se le da al personal y sus familiares, conversación con los pacientes positivos para COVID-19. En el caso de operaciones, determinar qué espacios se abren y cuáles permanecen cerrados, cómo van a trabajar los médicos y el personal de enfermería, cuál será el flujo del trabajo.

“Muchas cosas tuvieron que ser replanteadas, lo cual requirió un esfuerzo importante de todos los equipos, desde la dirección del hospital hasta el personal médico, de enfermería, de farmacia, administrativo y de mantenimiento.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

También hubo que atender las necesidades de los trabajadores del hospital, pues se presentaron las más diversas reacciones frente a la situación y riesgo de contagio interno. En momentos iniciales de la emergencia, se generaron resistencias internas, reclamos por la forma en que se distribuyeron los equipos de protección personal, negativas a cumplir turnos en la sala especialmente habilitada para casos positivos para el COVID-19. Esta situación evidenció la necesidad de considerar el abordaje del recurso humano y abrir vías de atención y respuesta a las inquietudes, preocupaciones y temores existentes.

Se abrió así el apoyo al personal través de los servicios de psicología y trabajo social, se implementaron charlas informativas para explicar los niveles de riesgo en los diversos espacios del hospital y cómo ello determina el tipo de EPP que se utiliza. Los protocolos de protección y seguridad fueron explicados a detalle y se mantuvo en todo momento el diálogo abierto sobre el funcionamiento de todos los servicios y la responsabilidad de cada funcionario. Estas medidas mejoraron significativamente la situación y redujeron de manera evidente las tensiones internas, además de colaborar con la creación de un ambiente de comunicación clara y confianza.

“Creamos la policía sanitaria, asignando a personas que se encargan de capacitar, dialogar el cumplimiento de las normas y protocolos en todos los espacios del hospital, explicando qué tipo de equipos de protección deben utilizarse, la manera correcta de hacerlo, en cuáles lugares es más seguro estar o recorrer, en cuáles hay más riesgo, entre otras cosas esenciales en este momento. Esto ha sido muy bien recibido por todos.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

Mayores desafíos y grandes apoyos

Todo el proceso ha generado diversas reacciones, algunos desde el temor de contagiarse o llevar el virus a sus hogares, otros más positivos en el proceso de la respuesta que se ha venido implementado. En palabras de los responsables de los cambios desarrollados, el elemento más desafiante ha sido el factor humano.

“Lo más difícil ha sido el proceso con la gente, con los funcionarios, el trabajo de brindar seguridad y confianza, de transmitir tranquilidad. Ha sido importante ponernos en el lugar del personal, darle las orientaciones necesarias y toda la información que permite comprender la manera en que estamos procediendo, así como fortalecer el compromiso de todos.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

Pero también ha habido mucha solidaridad y grandes apoyos, tanto interna como externamente, en una suerte de círculo virtuoso que les ha permitido desarrollar importantes avances en el hospital.

En la medida en que se han tomado acciones con el personal y dentro de las instalaciones, también ha venido cooperación desde afuera. Importantes empresas presentes en Costa Rica han realizado donaciones para las remodelaciones realizadas y disponer de los insumos necesarios para las adaptaciones físicas y tecnológicas.

También ha sido esencial el acompañamiento de la ciudadanía y la solidaridad de empresas cercanas, pues gracias a ello el personal del hospital ha contado con alimentación y cuidados mientras se han mantenido en cuarentena total. Eso, sumado a expresiones de reconocimiento de su valor a través de mensajes en redes sociales y notas de respaldo, ha elevado la moral de todos los equipos, en momentos de alta exigencia.

En las semanas que llevan enfrentando la emergencia, esto ha convertido la respuesta en un acto colectivo de cooperación, donde cada actor se hace indispensable. Finalmente, esto se va convirtiendo en una operación en la que participan los funcionarios públicos, el sector privado y la ciudadanía. El Dr. Chaves concluye así:

“Esto nos ha mostrado de qué somos capaces, nos ha permitido descubrir nuevas capacidades y la alta flexibilidad que poseemos como equipo. Ahora nos sentimos muy orgullosos de lo que hemos conseguido, sabemos que podemos ser innovadores y traer nuevas técnicas en beneficio de los pacientes.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

El cuidado de la salud mental y la integración de la comunicación digital para fortalecer resiliencia social frente al COVID-19

Este artículo forma parte de una serie vinculada al trabajo de CAHI y la Red CAHI Fellows, quienes están desarrollando diversas acciones de respuesta, intercambiando información y aprendizajes de manera constante. La red CAHI Fellows está conformada por líderes y agentes de cambio social en el sector salud.

En momentos de dificultad e incertidumbre, como el generado actualmente debido a la Pandemia COVID-19, se tiene más presente la importancia de estar saludable. En esta oportunidad y debido a lo desafiante de la situación actual, no solamente aparece como relevante la salud física, sino que también empieza a ser abordada en múltiples niveles la salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud, han alertado sobre este aspecto y generado un conjunto de lineamientos para abordar el cuidado de la salud mental y las dinámicas psicosociales que la actual emergencia de salud genera. La OMS/OPS reconoce que “las autoridades alrededor del mundo están actuando para contener el brote del COVID-19. Sin embargo, esta época de crisis está generando estrés en toda la población.” (OPS, marzo 2020, Recuperado de: https://www.paho.org/es/documentos/consideraciones-psicosociales-salud-mental-durante-brote-covid-19).

Muchas de las recomendaciones de estos organismos están asociados a medidas básicas de autocuidado, que no solamente incluyen las acciones necesarias para evitar el contagio o recibir cuidados adecuados en caso de contraer el virus, sino además están dirigidas a atender el balance emocional y la salud mental.

Entre las indicaciones más resaltantes están elementos como: limitar el tiempo de exposición a noticias en redes sociales, sólo consultar fuentes oficiales y autorizadas, mantener el contacto telefónico (o por otros medios digitales) con familiares y amigos, evitar la estigmatización de personas con la enfermedad, brindar apoyo a otras personas y dedicar tiempo a identificar, conectar y amplificar historias positivas y alentadoras.

En estos momentos es también fundamental contar con posibilidades de apoyo, para poder conversar sobre lo que sentimos, compartir experiencias y visiones, contener nuestras ansiedades y temores. Los medios de comunicación digital hoy nos dan la posibilidad de encontrarnos y abrir conversación sobre lo que estamos atravesando en los tiempos actuales, constituyendo un apoyo de gran valor.

Existen diversas iniciativas en toda la región y el mundo, generadas por personas y organizaciones, para brindar apoyo y contención emocional, primeros auxilios psicológicos, acompañamiento y herramientas para el fortalecimiento de la resiliencia individual, grupal y comunitaria.

Este es el caso de muchos emprendedores y líderes sociales de la Red CAHI Fellows, quienes están activos en toda Centroamérica aportando soluciones y tomando acciones decisivas para atender a las personas en recuperación del COVID-19, prevenir contagios, cuidar al personal de la salud, fortalecer los sistemas de atención y brindar información oportuna a la población.

En la línea de salud mental, resalta el trabajo de dos organizaciones con misiones complementarias, se trata del equipo de Teen Smart (Costa Rica y del emprendimiento Tu Consejería (Guatemala), quienes brindan sus servicios de apoyo para toda América Latina.

Incertidumbre y salud mental

Para Víctor Juárez, CAHI Fellow fundador de Tu Consejería, la emergencia generada por el COVID-19 ha impulsado la conciencia de todos con respecto a la importancia de cuidar la salud mental. El comenta que “hace 5 meses era un tema de difícil abordaje, no todas las personas aceptaban su relevancia; ahora eso cambió, todos entienden que es esencial cuidar la salud mental y están más dispuestos a hablar con un especialista.”

Adriana Gómez, CAHI Fellow directora de Teen Smart, agrega que “nadie estaba preparado para la pandemia, todos hemos sido sorprendidos y estamos manejando altos niveles de incertidumbre, pero frente a eso nosotros creemos profundamente en la resiliencia de nuestro equipo y de las personas.”

Resaltan dos ideas de la situación global actual: la primera es que la afectación en la salud mental y el impacto psicosocial de este acontecimiento es tan relevante como el efecto sobre la salud física, constituyendo un aspecto vital a ser atendido, para sostener e impulsar la superación de la crisis y el desarrollo de nuevos escenarios en todos los sectores de la sociedad; la segunda es que el efecto de la emergencia está obligando a reconocer la unidad entre el estado mental, emocional y físico, como ámbitos que hay que cuidar de manera integrada, tanto en lo individual como en lo comunitario y social.

Si bien estos planteamientos no son nuevos para los psicólogos sociales y otros especialistas, si es un cambio significativo el que la población general esté sensibilizada al respecto y en la búsqueda de opciones para lograr mayor equilibrio interno y fortalecerse frente a la incertidumbre.

Mirando hacia el futuro

Los CAHI Fellows Víctor Juárez y Adriana Gómez reconocen que la posibilidad de conexión digital es una vía segura y rápida para que la población acceda a servicios de salud mental. Si bien existe una brecha en el acceso a las tecnologías de información y comunicación, sin embargo, existe en la actualidad una alta penetración de dispositivos móviles en todos los sectores de la población de América Latina y el Caribe.

Es a ello a lo que apuestan las iniciativas de Teen Smart (desde Costa Rica) y Tu Consejería (desde Guatemala), a un acceso directo y sencillo por medio de los teléfonos móviles, para recibir acompañamiento de especialistas en salud mental, capacitación en temas clave e información de valor, que permita a las personas tomar decisiones informadas y lograr mayor balance interno.

Adriana nos comenta que “en momentos como este es muy importante tener conocimientos, pero también hay que trabajar las actitudes y motivaciones para lograr cambios de comportamiento. Nosotros estamos enfocados en lograr prevenir conductas de riesgo, promover destrezas para la vida en liderazgo personal.”

El abordaje de Teen Smart es integral, dirigido a adolescentes y jóvenes entre los 10 y los 24 años, considerando proceso de capacitación en temas como destrezas para la vida, prevención de conductas de riesgo, navegación segura en internet, prevención de la violencia, relaciones de pareja y salud sexual y reproductiva.

Estas capacitaciones, al igual que todos los servicios de apoyo y acompañamiento que ofrecen, son completamente gratuitos. El equipo de Teen Smart percibe que en este momento el servicio es más pertinente y necesario, porque se requiere de la generación de muchos cambios en el comportamiento de jóvenes para hacer frente a la emergencia actual y la crisis que se está generando en consecuencia. Adriana agrega que “sabemos que ellos necesitan información adecuada a su edad, que requieren motivación y fortalecimiento de valores para tomar decisiones, que esperan un acompañamiento que lo les juzgue, abierto a escuchar sus sentimientos y promoviendo el pensamiento crítico.”

En una línea similar se mueve el emprendimiento Tu Consejería, que brinda servicios de acompañamiento con especialistas a través de mensajería instantánea (chat). Se trata de un proyecto que democratiza el acceso a servicios profesionales de salud mental, facilitando el acceso gratuito y a muy bajo costo, inicialmente para jóvenes, pero actualmente abierto a cualquier persona que lo necesite.

Víctor, fundador y director de este proyecto, identificó que muchos jóvenes en el país y la región experimentan baja autoestima, lo cual les hace tomar decisiones que en ocasiones van en contra de su propio bienestar. En su proceso de investigación y reflexión, entendió que era importante acompañar a estos jóvenes en un proceso de cambio, de autovaloración y cuidado personal; identificó que la mejor vía para brindar este apoyo era el contacto a través de mensajería instantánea.

“A veces el tema de la salud mental se aborda como tabú, se estigmatiza, pero debe ser una prioridad para todos y recibir apoyo de un profesional debe convertirse en algo natural y accesible para todos. Por eso reuní a psicólogos, psicoterapeutas y otros especialistas para brindar esta atención, con un protocolo que se sigue de manera estricta, garantizando la confidencialidad y seguridad de todos,” nos explica Víctor Juárez.

Tu Consejería ha desarrollado experiencias de atención a población refugiada y migrante (especialmente retornados), además de otros sectores tradicionalmente marginados e invisibilizados. Teen Smart brinda desde el año 2004 servicios para el fortalecimiento de la resiliencia y el impulso al desarrollo de personas jóvenes, brindando servicios de capacitación, difusión de información de valor, asesoría y acompañamiento, así como cuidado de la salud mental.

Estos proyectos son un ejemplo de como la combinación de una visión poderosa, el abordaje a un problema social identificado con claridad, la integración de las capacidades humanas con el uso de la tecnología, pueden transformar realidades y brindar apoyo en situaciones tan desafiantes como la actual, fortaleciendo la capacidad de respuesta de jóvenes y toda la población frente al COVID-19.

Las personas primero

De la conversación con estos CAHI Fellows emergen algunas consideraciones de cara al futuro. Creemos importante reflejarlas aquí:

  • La salud mental es una de las prioridades, ahora durante la emergencia, para afrontar la crisis y los procesos de cambio profundos que se requieren en las personas, comunidades y la sociedad en general.
  • Muchos jóvenes enfrentan la pérdida de la continuidad educativa, la merma significativa de los ingresos familiares y la disminución de oportunidades de empleo. Frente a esa realidad se requiere de un mayor acompañamiento, integrando herramientas para pensar creativamente, generar alternativas educativas novedosas y generar oportunidades innovadoras.
  • Hay que seguir pensando en el desarrollo de las personas, el cuidado de la salud mental y emocional, los abordajes psicosociales, en lo cual las tecnologías son un punto de apoyo importante para la atención a distancia en zonas a veces marginadas, así como el acceso a estos servicios a muy bajo costo.
  • Como nunca, hoy se requiere la interdisciplinariedad y la cooperación entre diversas iniciativas y organizaciones. En el caso de Teen Smart y Tu Consejería, la combinación de especialistas en tecnología, programadores, especialistas en salud mental, asesores, emprendedores, educadores expertos en convivencia pacífica y prevención de la violencia, entre muchos otros, está siendo esencial.

De esta manera, se están cayendo muchos paradigmas y permitiendo que agentes de cambio social como ellos den un paso adelante, ofreciendo alternativas que dan esperanza frente a los desafíos que, como sociedad global, enfrentamos en la actualidad.

Comunicación para el cambio de comportamiento (1)

En momentos como el actual, se ha puesto de relieve la necesidad de cooperación de toda la ciudadanía y organizaciones en los países del mundo, para la coordinación de acciones que permiten enfrentar y superar la emergencia del COVID-19 y la crisis que se ha generado como consecuencia.

Esto ha implicado, en muchos niveles, un cambio de paradigma, exigencia producida por una situación sin precedentes, caracterizada por la incertidumbre. Frente a esta realidad, las reacciones son diversas y van desde quienes resisten al cambio a la espera de la “vuelta a la normalidad,” hasta aquellos que están abogando por transformaciones en la política, la economía y las prácticas sociales.

Sea cual sea la postura que se adopte, lo cierto es que la pandemia está requiriendo cambios de comportamiento en todos los sectores sociales, una exigencia que parece se extenderá en el tiempo no solamente en lo que respecta a la conducta ciudadana, a la participación pública, sino también al manejo de los procesos de comunicación con las instituciones del Estado, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y, finalmente, con la población general.

Este texto es el primero de una serie en la que abordaremos algunas reflexiones y principios relacionados con prácticas de comunicación para el cambio de comportamiento. Esto es lo que consideramos esencial en el momento actual, para mejorar las prácticas comunicacionales:

  • Entender que se trata de personas comunicándose con personas. Esto es primordial para el abordaje de la comunicación, pues en todos los procesos y toma de decisiones están seres humanos que enfrentan sus propios temores, emociones y necesidades. Cuando entendemos esto, podemos abordar las dinámicas de comunicación de forma más humana y adecuada.
  • Tratar con dignidad a todas las personas. Se parte del principio de que todos tenemos capacidades y habilidades, así como recursos diferenciados para actuar y hacer frente a la crisis. Muchas veces se comete el error de subestimar a las personas en situación de vulnerabilidad, o a discriminar por distintos motivos. Pero es muy importante tratar a todos los seres humanos con dignidad, con respecto.
  • Abrir oportunidades de servir y participar. El trato digno lleva además a abrir canales de participación. En momentos de emergencia es necesaria la actuación rápida de un líder que pueda tomar decisiones, pero no es sostenible ni positivo que quienes están en posiciones de liderazgo se aíslen del resto de las personas. En situaciones críticas los seres humanos queremos participar y colaborar, de modo que si se abren oportunidades para ello muy pronto habrá una red de apoyo compartiendo las cargas de la situación que se enfrenta.
  • Elegir metáforas constructivas y dejar el discurso de guerra. Se ha normalizado el discurso de guerra para hablar de la actual emergencia, llegando a hablar el virus como un enemigo invisible y resaltando el número de decesos. Este discurso además se compagina con la exacerbación de los nacionalismos, combinación que lleva rápidamente a la violencia y la separación, a la discriminación y la agresión. El momento actual requiere de un uso distinto de la imaginación, abriendo la posibilidad de resaltar las acciones de cooperación, las historias de superación, las experiencias de personas que se han recuperado, el esfuerzo del personal de salud. La metáfora es la del liderazgo participativo, la del esfuerzo coordinado de todos, la interdependencia de un mundo de democracias y valores compartidos.
  • Compartir una narrativa de inclusión y esperanza. La narrativa inspiradora, movilizadora, que conecta, es de inclusión de todos, de cooperación con la población más vulnerable, de asumir los riesgos en la acción colectiva. De allí se produce la esperanza de poder superar la adversidad actual sobre una base real y experimentada a través de la cooperación. Sin negar los desafíos actuales y los que se proyectan a futuro, se resalta la capacidad colectiva de hacerles frente y se fortalece la resiliencia social.
  • Responder a las necesidades de información que tienen las personas. Esto requiere escuchar las preguntas de las personas, de la población, las inquietudes reales que no se presentan como reclamos o como la idea que tienen unos pocos con acceso a hablar en los medios de comunicación; sino que son las dudas del colectivo, que pueden llevar a procesos de diálogo generativos. Igualmente, las respuestas no las tiene un solo grupo o únicamente las autoridades, sino que se elaboran en diálogo con todos los sectores.
  • Incluir a las personas en situación de vulnerabilidad. Ello exige un profundo cambio de paradigma y de formas de abordaje, porque se trata de escuchar y permitir su participación, con el impulso y desarrollo de sus habilidades de resiliencia, sus capacidades para generar cambios en sus propias vidas y tener impacto en la sociedad. Es fundamental incluir a todos en la conversación para poder encontrar soluciones sostenibles a los problemas que enfrentamos, avanzando así hacia la superación de las desigualdades.

Estos abordajes facilitarán el desarrollo de estrategias de comunicación y mensajes adecuados, no solamente para responder a la emergencia del COVID-19, sino para promover cambios profundos y duraderos conducentes al desarrollo humano y social. En su conjunto configuran una visión de las dinámicas de la innovación social.

Son además una base esencial de los procesos de comunicación para el cambio de comportamiento, como ideas fundamentales para el desarrollo de tácticas que conecten emocionalmente a través de la creación de imágenes para otra narrativa, que se vinculen a las aspiraciones de la población y faciliten la cooperación de todos los sectores sociales.

Innovación Social Digital en la producción de protectores faciales para personal de salud que atiende pacientes con Covid-19 en Honduras

El desarrollo tecnológico está produciendo cambios en todos los ámbitos de la vida. Lo que se conoce como la revolución industrial y era tecnológica, ha transformado la concepción de las formas de comunicación, modelos de negocio y metodologías para la transformación de las organizaciones y su impacto social.

El proceso de transformación que está generando lo digital y el avance tecnológico, parece continuar acelerándose. Son exponenciales en la medida en que se amplifica su impacto y alcance, se reducen sus costos e impulsan cambios rápidos en los ámbitos económico y social.

Estos procesos están ocurriendo no solamente en el ámbito comercial, sino que además se están generando en el espacio del desarrollo social, e incluso frente a situaciones de crisis o emergencia. En la medida en que las nuevas tecnologías se hacen más accesibles, se multiplican las posibilidades creativas de aplicaciones que generan valor social.

Este es el caso del movimiento nacional hondureño Güiran (que en lengua indígena Lenca significa pueblo), el cual se gestó a partir del trabajo de voluntarios con impresoras 3D en sus hogares, quienes comenzaron la producción de protectores faciales de bajo costo para apoyar a los profesionales de la salud.

Lo que comenzó como una iniciativa ciudadana modesta, se ha convertido en una cadena de interacciones y colaboraciones que en todo el país moviliza a casi 300 personas en distintas labores.

Este no solamente es un ejemplo de aplicación de tecnologías exponenciales frente a una emergencia de salud, generada por la Pandemia COVID-19, sino un modelo de procesos de innovación social, con la colaboración de diversos sectores sociales.

Todo comenzó con la iniciativa individual

La necesidad se hizo evidente, a través de las redes sociales (FB y TW principalmente) y servicios de mensajería instantánea (WhatsApp) se multiplicaban los mensajes de alerta ante el coronavirus.

En Honduras, como en otras naciones de Centroamérica, una de las preocupaciones giraba en torno a la disponibilidad, para los trabajadores de la salud, de los equipos de protección mínimos para hacer atender a los pacientes contagiados: protector facial, guantes y uniformes.

A través de los medios digitales, particulares que contaban con impresoras 3D comenzaron a ofrecer su ayuda para producir los protectores faciales.

Estos fueron los primeros pasos de un proceso que generaría posteriormente la articulación de otros actores. De individuos comunicados por redes sociales y mensajería instantánea, se pasó a pequeños grupos que se coordinaban entre sí para atender distintas áreas de la ciudad o del país. Luego aparecieron otros voluntarios, para abastecer de los insumos necesarios (materia prima) a los productores; posteriormente quienes se encargarían del ensamblaje y distribución.

Diversos actores y sectores se sumaron

La evolución orgánica de este proceso llevó a una mayor coordinación y a la entrada de nuevos actores que, viniendo de sectores diversos, aportaron valor y dieron un impulso a la producción de protectores faciales.

Es así como distintas ONG comenzaron a participar, para dar figura legal a la colaboración y ofrecer una plataforma institucional. Organizaciones como Guala (nombre que en Lenca significa mano), dedicada a la producción de prótesis de mano y antebrazo a través de impresión 3D, se sumaron a la colaboración con otros actores sociales para la organización e interacción formal con otras instituciones que rápidamente prestaron su colaboración. Este paso también ha sido clave en la recolección de fondos a través de donaciones privadas y de particulares.

De acuerdo con Elena Aguilera Murillo, quien es CAHI Fellow, ingeniera biomédica y cofundadora de Guala y quien está trabajando como voluntaria para Güiran encargándose de la logística en la zona centro sur de San Pedro Sula, este movimiento “se generó de forma espontánea, orgánica y rápida; hoy somos casi 300 voluntarios, muchos no nos hemos visto las caras, pero nos coordinaos a través del chat, las notas de voz y las redes sociales.”

Posteriormente se sumó la UNITEC, Universidad con sedes en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba, institución que ha sido la plataforma de gestión de salvoconductos con la Secretaría de Salud, ha facilitado los espacios como centros de acopio para donaciones en espacies y para el montaje y funcionamiento de las líneas de ensamblaje y desinfección de los protectores faciales.

Profesionales de la salud, principalmente biomédicos y médicos voluntarios, han certificado técnicamente el diseño, la selección de materia prima y los procesos de producción, para que cumplan con los estándares internacionales y sean seguros para su uso en los centros de salud, frente a las necesidades actuales y siguiendo los protocolos de la OMS.

También entraron en la cadena las Fuerzas Armadas Nacionales, quienes brindan su cooperación en temas de transporte de materias primas entre ciudades, además de poner a disposición sus tallerdes de manufactura industrial.

A través del trabajo voluntario de todos los actores involucrados, con una alta proporción de participación ciudadana, se están distribuyendo en períodos de 15 días más de 500 protectores faciales.

Elena afirma que “una emergencia saca lo mejor y lo peor, y en este caso ha sacado lo mejor, porque estamos aprovechando las herramientas que tenemos, demostrando que sí podemos trabajar colaborativamente de forma remota, con un esfuerzo voluntario de alto nivel profesional.”

Desarrollo futuro y sostenibilidad

A medida que esta iniciativa avanza, quienes están involucrados en ella empiezan a visualizar próximos pasos y a buscar formas de sostenibilidad.

Un elemento importante es continuar mejorando los procesos de producción y de intercambio de información, lo cual es posible gracias a las tecnologías en uso y porque hay un equipo pensando de manera exponencial.

Se visualiza la generación de otros dispositivos e implementos, como campanas de aislamiento a utilizar en los hospitales y centros de salud, y a mediano plazo de respiradores mecánicos. Surgirán en el camino otros requerimientos y posibilidades de aplicación tecnológica.

Para la futura producción de respiradores, la UNITEC brindará su apoyo técnico en los procesos de desarrollo de prototipos, en análisis y verificación de su funcionamiento dentro de los laboratorios de biomedicina. Se genera así un proceso de investigación en el cual colaboran las facultades de ingeniaría y ciencias de la salud.

Con respecto al financiamiento de la operación, por el momento es sostenida por donaciones de particulares, apoyo de pequeñas y medianas empresas, y el trabajo voluntario de centenas de personas. Para el futuro, se espera movilizar recursos del Estado, de la Cooperación Internacional y del sector privado.

Una de las claves será la creación de un modelo que permita seguir produciendo y distribuyendo a gran escala y bajos costos, generándose un retorno de la inversión para sostener la iniciativa no solamente durante los próximos meses de emergencia frente al Covid-19, sino en los años posteriores.

Innovación Social y Tecnologías Exponenciales

El movimiento Güiran es un ejemplo de como las tecnologías exponenciales aumentan el impacto social de una iniciativa organizada que busca resolver un problema colectivo, en este caso asociado a la Pandemia COVID-19. También nos muestra la dinámica de la innovación social en la coordinación de organización de diversos sectores, con creatividad y adaptabilidad.

Elena Aguilera Murillo nos cuenta que la tecnología “ha tenido un papel fundamental, pues sin las plataformas tecnológicas no hubiésemos podido avanzar así de rápido y con esta efectividad. Nuestras bases de datos, notas de solicitud, actas de donación, las comunicaciones, todas las reuniones, todo se maneja de forma virtual.”

Algunas de sus características esenciales son:

  • Como proceso de innovación social, resalta la participación de todos los sectores sociales: el sector público, el sector privado y la sociedad civil organizada. Dentro de este último destaca el rol de las Universidades y las ONG.
  • Es un proceso de aprendizaje colaborativo e implementación de soluciones centrado en el ser humano y con metodologías ágiles. En el proceso han tenido que generar prototipos, probarlos y hacer ajustes, tanto en la producción de los protectores faciales como en el proceso de ensamblaje, desinfección y distribución.
  • Las tecnologías han sido fundamentales, tanto las de información y comunicación (información en la Web, intercambio de datos, correos electrónicos y mensajería instantánea, grupos de colaboración en redes sociales), como las relativas a la producción de las máscaras (sistemas informáticos, software de diseño e impresoras 3D).
  • Las tecnologías de información y comunicación han facilitado la cooperación internacional, permitiendo interacciones con profesionales de Perú, Colombia, Costa Rica y Estados Unidos.

Queda resaltar que en el caso de la ONG Guala, aunque se mantiene en su ámbito de acción (Ingeniería Biomédica), ha debido generar cambios internos y abrir espacios para producir un bien necesario que antes no formaba parte de su oferta. Esta transformación le ha permitido a su equipo aprender nuevas maneras de organización, de comunicación, y agilizar sus dinámicas de producción.

Igualmente se han fortalecido las redes de trabajo y el país hoy tiene una capacidad de producción de dispositivos e implementos médicos en mediana escala, la cual puede crecer si se le da impulso a la sostenibilidad de esta iniciativa ciudadana.

Comunicación de riesgos basados en la comunidad

Uno de los elementos importantes a ser considerados durante la emergencia producida por el COVID-19, es el conjunto de imaginarios desde los cuales se aborda la respuesta, así como las formas de comunicación que se utilizan para interactuar con la población.

Frente a una crisis como la actual, se requieren sin duda algunas medidas comunicadas desde un liderazgo fuerte, que toma decisiones claras y establece marcos de acción, para que los factores de riesgo sean mitigados y la coordinación de acciones de atención sean las adecuadas. En este caso, se trata de prevenir la propagación del Coronavirus y establecer una dinámica clara de información actualizada y constante.

Pero hay otra perspectiva que es necesario adoptar, otra línea estratégica que se hace indispensable en momentos como el actual para todos los países de América Latina y el Caribe durante el avance de esta Pandemia. El primer elemento fundamental, que se desprende de la perspectiva de la Comunicación para el Desarrollo, es la participación de la comunidad, el acto de considerar a los ciudadanos aliados activos (no receptores pasivos) para la difusión de información y la generación de los cambios de comportamiento que se requieren en esta situación. 

Se trata de la Comunicación de Riesgos Basada en Comunidad o Comunicación de Riesgos y Relacionamiento con la Comunidad (Risk Communication and Community Engagement – RCCE),  que establece como prioridad «la conexión y comunicación sistemática con las personas y comunidades, para motivar y facilitar la adopción de comportamientos saludables, y prevenir la propagación de enfermedades durante eventos de salud pública.» (RCCE Actuin Plan Guidance: COVID-19 Preparedness & Response. IFRC – UNICEF – WHO).

Se hace necesaria la apertura de canales de comunicación, no solamente de difusión de información, para que sea la propia ciudadanía, como actor responsable y socio de vital importancia para enfrentar la emergencia, quien se haga cargo de adoptar, difundir y promover los cambios de comportamiento necesarios (distanciamiento social, mantenerse en casa, lavado constante de las manos, de los espacios y superficies). 

Este abordaje permitirá, como ya se ha probado en otras regiones del mundo, recolectar información y sugerencias de la comunidad para guiar la respuesta; abordar las preocupaciones, miedos, creencias, inquietudes y rumores de forma adecuada; compartir sugerencias pertinentes para la toma de acciones y que apoyen a las personas a asumir prácticas saludables que limiten la propagación del virus. 

Una estrategia de RCCE, facilitaría:

  • La comprensión de los temores presentes y los rumores que se difunden en torno al Coronavirus, información útil para dar una respuesta. 
  • Construir o fortalecer la confianza de las personas en el sistema de respuesta, así como reducir los miedos, estigmas y desinformación.
  • Hacer circular la información por distintos canales y permitir una conversación real, a través de líderes comunitarios o personas con influencia en la opinión pública, como aliados en la difusión de datos y en la promoción de los hábitos sanitarios adecuados. 
  • Asegurar la participación activa de la ciudadanía en la prevención del contagio del virus y la mitigación de su propagación.  
  • Identificar y apoyar soluciones y respuestas creadas por la comunidad. 
  • Asegurar que los grupos más vulnerables están incluidos y son escuchados en todo el proceso. 

Comprometer a las comunidades es un proceso complejo, que va desde la cooperación para compartir o difundir información, hasta la toma de decisiones compartidas y la colaboración en las acciones de respuesta y atención a la población. Distintos sectores, agrupaciones civiles, organizaciones sociales, están ahora sumando esfuerzos para hacer uso de toda la capacidad social (humana y estructural) en esta emergencia. 

Recordemos entonces que es nuestra responsabilidad hacer lo necesario, en nuestros contextos y con las capacidades que tenemos, para fortalecer las acciones de respuesta y hacer frente a los efectos que la pandemia está teniendo en todos los ámbitos de la vida social, los sistemas políticos y económicos. 

La comunicación como proceso y estrategia, es el núcleo para producir interacciones constructivas y positivas, así como la vía para protegernos de la desinformación y los rumores. La superación de esta crisis está en manos de todos los ciudadanos, que con información, sensibilidad y conciencia social, podremos tomar mejores decisiones y cooperar con quienes están en mayor situación de vulnerabilidad. 


Les dejo dos recursos de mucha utilidad, consultados para preparar este artículo: 

RCCE Actuin Plan Guidance: COVID-19 Preparedness & Response. IFRC – UNICEF – WHO.
https://www.who.int/publications-detail/risk-communication-and-community-engagement-(rcce)-action-plan-guidance

Community engagement for public health events caused by communicable disease threats. European Centre for Disease Prevention and Control. https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/community-engagement-guidance.pdf 

International Fundraising Congress 2020

INTERNATIONAL FUNDRAISING CONGRESS 2020

¡Ya se cumplen 40 años del International Fundraising Congress!

Como embajador de la marca Resource Alliance para Centroamérica y México, les puedo confirmar que esta es una experiencia de grandes aprendizajes, fortalecimiento de las redes profesionales, impulso a la creatividad e inspiración más allá de lo imaginable.

Si eres emprendedor social, formas parte de una ONG, estás liderando o participando en un proyecto o iniciativa para el bienestar colectivo, te encuentras impulsando innovación social desde el sector público o el sector privado, este evento puede impulsarte a generar e implementar nuevas ideas.

Con un gran énfasis en estrategias de Recaudación de Fondos, ha venido incorporando mejores prácticas en mercadeo y comunicaciones para el área del desarrollo social.

Aquí te dejo la información para que te registres, aprovechando el descuento por la celebración de estos 40 años y por inscribirte de forma temprana.

Te animo que lo hagas ahora y me cuentes que has completado el proceso, para que abramos conversación y le demos valor agregado a tu participación.

Cualquier inquietud o preguntas, escríbeme por privado.

A continuación el detalle:

“IFC is celebrating it’s 40th birthday next year! Book your IFC 2020 ticket before the 1st January using promo code HAPPY40 and receive £400 off, as our gift to you. Book your place at IFC 2020 now.”

IFC 2020: 13-16 October 2020 in the Netherlands

IFC brings together 1,000 of the world’s most passionate changemakers from over 60 countries and 500 global organisations. Social impact leaders, entrepreneurs, fundraisers, anyone responsible for resource mobilisation and social good, all convene in the Netherlands for an all-inclusive four day experience like no other! IFC allows participants to truly immerse themselves in all the learning, sharing and networking this leading non-profit conference has to offer.

With a strong committed focus on delivering a global perspective, IFC’s diverse and richly curated programme brings together the best ideas, newest concepts, and most innovative solutions from the social impact sector and beyond. Featuring over 100 world-class international speakers delivering cutting edge content in a variety of session formats and styles, from deep-dive masterclasses to interactive workshops, inspirational plenaries to challenging panel discussions, IFC expands your knowledge, tests your thinking and ignites your passion at every opportunity.

Together with a jam packed learning programme IFC offers a full and fun social programme too, with networking dinners, a Gala Night, and
wellbeing sessions, including guided meditation and yoga, there is always something for everyone!

So join us at IFC 2020 and get ready to be inspired, empowered and energised to accelerate change, deliver impact and make a real difference.

Comunicar y Generar Innovación Social

Los ecosistemas de emprendimiento, como el Centro de Innovación de Ciudad del Saber (en Panamá) o los Impact Hub en distintas ciudades del mundo, constituyen actualmente un interesante ambiente para la generación de innovación social.

La estimulación de la innovación y de los emprendimientos sociales, son elementos centrales para la promoción del desarrollo humano y la generación de avances para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, toda vez que los desafíos colectivos requieren de acciones novedosas y estrategias creativas, que permitan una evolución de los mecanismos de atención y facilite procesos flexibles y de rápida adaptabilidad a una realidad dinámica y cambiante.

Nuestra aproximación a los procesos de innovación social tiene su énfasis en las dinámicas de comunicación, en identificar cómo se van generando diálogos generativos, procesos que fortalecen el liderazgo transformacional y van produciendo un saber compartido, que posteriormente se difunde para el beneficio de todos los involucrados, generando aprendizajes e impulsando cambios sociales que atienden o resuelven un problema o desafío colectivo.

«Al entender la innovación como un proceso colectivo e interactivo, los sistemas de innovación se definen como elementos y relaciones que interactúan en la producción, difusión y uso de nuevos y útiles conocimientos…» (a) 

La dinamización del conocimiento, los saberes útiles a la sociedad, evolucionan a partir de las interacciones de diversos actores sociales, que conectan desde sus imaginarios y prácticas, al construir puentes para el intercambio de información e interacción generativa con otras esferas de la sociedad.

No es posible transformación social sin un cambio profundo en las perspectivas de los individuos, los grupos y las comunidades, que pueda afectar también a las organizaciones e instituciones, para abrir espacios de participación creativos e innovadores, y así produzcan cambios sostenibles sobre la base de la solidaridad y la colaboración. 

Este proceso comunicacional es transversal y conecta diversos ámbitos de la vida social. Según Ramsad (2009),  se pueden considerar tres esferas para el abordaje o análisis de la innovación social: «(1) El sistema científico que comprende la variedad de investigaciones y las instituciones educativas; (2) el sistema económico principalmente enfocado en las empresas; (3) el sistema político, que se refiere a los actores políticos y sus cuerpos administrativos. En ello, también se incluye a las redes formales e informales operando en la intersección de estas esferas.» (b) 

De todas esas esferas o ámbitos, es la sociedad civil organizada, las ONG y los emprendimientos sociales, quienes tienen más posibilidades para generar innovación social, considerando su adaptabilidad, flexibilidad y los riesgos que enfrentan para garantizar la sostenibilidad de sus proyectos o iniciativas.

Es precisamente la presión constante sobre estas iniciativas y organizaciones lo que produce mayor creatividad y un uso más efectivo de los recursos, para garantizar la multiplicación del efecto positivo que producen en el ambiente donde se desenvuelve su labor. 

Frente a desafíos que obligan a la innovación, los procesos comunicacionales son esenciales en dos espacios: (1) el del liderazgo y el equipo, que debe desarrollar mecanismos y tácticas de interacción en donde todos tengan la oportunidad de expresarse, participar y ser escuchados atentamente, para producir seguridad psicológica; (2) el de los procesos estratégicos de comunicación de la iniciativa, emprendimiento u organización, con el fin de movilizar apoyo y lograr los resultados esperados. 

Emprendimientos y proyectos sociales no pueden prosperar o tener impacto sólido si no se generan los ecosistemas adecuados para la generación de la innovación social. Esto tiene implicaciones sobre los distintos marcos de actuación en la sociedad.

«Krlev (2014) distingue entre cuatro marcos (institucional, político, clima social y recursos), en los cuales los emprendimientos conducen o impulsan procesos de innovación.» (c)

Considerar estos elementos permite visualizar el conjunto de condiciones que se requieren para promover, impulsar y facilitar la innovación social. Además nos ofrece un camino de aproximación al conjunto de esfuerzos e iniciativas que están generando transformación colectiva.

Desde una perspectiva comunicacional, podemos abordar cada marco comprendiendo que se encuentran entrelazados:

  • En lo institucional, estableciendo formas flexibles y visibles que ofrezcan un ámbito preciso de actuación, con normas claras y que impulsan la confianza y el capital social, promoviendo además la intersectorialidad. 
  • En lo político, promoviendo la transparencia y disminuyendo la burocracia, para una interacción más directa con la ciudadanía, quien participa en la generación de políticas y en la canalización de recursos para atender necesidades sociales.  
  • En el clima social, a través de la sensibilización frente a los asuntos colectivos y la promoción de una visión positiva sobre la cooperación, la acción coordinada y las posibilidades de bienestar para todos. El elemento fundamental es crear espacios de diálogo, convivencia pacífica y participación ciudadana asumiendo la diversidad como valor. 
  • En la disponibilidad de recursos, a través de formas novedosas de canalizar apoyo financiero, accesibilidad a expertos y otras fuentes de conocimiento, procesos de compartir recursos técnicos y equipos, para ampliar las posibilidades de actuación y producir un impacto sostenible, que además proteja en ecosistema y la vida. 

Por eso los ecosistemas de innovación y emprendimiento social son esenciales para comprender las dinámicas comunicacionales que propician colaboración, creatividad, compartir de conocimientos y desarrollo de iniciativas cooperativas, que llevan a un impacto positivo en la sociedad. 

Generar nuevos imaginarios relacionados al liderazgo transformacional y generativo, entender la responsabilidad compartida en la ruta que nos señalan los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es parte del camino que hoy recorremos quienes estamos promoviendo más entendimiento y creemos en la creación de redes de aprendizaje para el cambio social. 

 

 


 

(a) SOCIAL INNOVATION, COMPARATIVE PERSPECTIVES. Edited by Helmut K. Anheier, Gorgi Krlev, and Georg Mildenberger. Pág. 37. Taylor & Francis Group. NY, 2019. 

(b)  Ibidem. Pág. 38.

(c)  Ibidem. Pág 38.

INNOVACIÓN SOCIAL Y BIENESTAR HUMANO

En mayo de 2019 se realizó en Costa Rica el 1er Social Innovation Summit

El SOCIAL INNOVATION SUMMIT no es solamente pertinente sino absolutamente necesario. En la práctica, la visión y metodologías de innovación social vienen transformando la realidad social, las formas de participación y los enfoques de desarrollo desde hace varios años, sobre todo de la mano de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, que muchas veces enfrentan grandes desafíos con recursos limitados, lo que les obliga a generar alternativas creativas para impulsar sus respuestas a problemas sociales. Por otra parte, los sectores público y privado están redefiniendo sus roles y formas de cooperación para la sostenibilidad y el cambio social, de modo que empiezan a implementar prácticas de innovación social para la sostenibilidad.

Los gobiernos están atreviéndose a promover nuevas formas de participación ciudadana, a través de acciones creativas, abriendo oportunidades para una mayor interacción con los diversos actores sociales, quienes no solamente son consultados sino que se involucran activamente en la identificación y producción de respuestas ante los desafíos o problemas colectivos.

El sector privado, por su parte, se ha visto en la obligación de mirar el más largo plazo y de reconocer que existen mayores demandas de los consumidores y de los colaboradores, al punto en que las empresas se han convertido en actores relevantes para el bienestar social. Se trata hoy de brindar servicios y productos de calidad, pero además de ofrecer valor a todo lo que se hace en el mundo de los negocios, porque cada acción tiene un impacto mayor. Todo ello represente un importante cambio de perspectiva.

Estos elementos estuvieron presentes durante la 1ra Cumbre Regional de Innovación Social (Social Innovation Summit 2019), organizado por Trust for the Americas, entidad afiliada a la Organización de Estados Americanos (OEA),  en alianza con el Laboratorio Colaborativo de Innovación Pública de la Universidad de Costa Rica (Innovaap-UCR), con la participación de relevantes invitados internacionales para compartir experiencias relevantes en el tema.

LA CUARTA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL DEMANDA INNOVACIÓN SOCIAL

Sin duda la cuarta revolución industrial -caracterizada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas-, ofrece grandes oportunidades para el desarrollo de procesos de creación participativos y colaborativos, que permitan adaptabilidad, flexibilidad, disrupción e impulsen el bienestar colectivo en un mundo que cambia velozmente.

Se están creando nuevas formas de desplazarnos, informarnos y comunicarnos. Se han transformado las formas de las transacciones comerciales, los modos de distribución de productos y servicios. Hay nuevos modos de comprender el papel del sector privado en la sociedad, se crea valor social de formas distintas y el acceso al conocimiento también ha cambiado significativamente.

El desafío en este acelerado y relevante proceso, es que esta evolución tenga como centro al ser humano y su bienestar, lo que implica que los ciudadanos, los líderes tecnológicos y políticos, los empresarios y trabajadores gubernamentales, deben colaborar en el diseño de sistemas basados en valores humanos, en la defensa de los derechos humanos, la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social.

Quizás por ello William Ernest, representante del BID-Lab (Laboratorio de Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo), planteó durante el evento que la organización está invirtiendo en impulsar procesos de innovación para la inclusión, donde la diversidad cultural y social, así como el conocimiento sobre los problemas globales, son elementos clave.

Las universidades también tienen un espacio fundamental, sobre todo en lo que respecta a la integración de diversos sectores de la sociedad y la facilitación del diálogo intersectorial. Los centros de estudio e investigación están generando metodologías y técnicas para la innovación social, como lo realiza la Unidad de Gestión y Transferencia del Conocimiento para la Innovación de la Universidad de Costa Rica (Proinnova-UCR), según lo que explicó en esta Cumbre la profesora Marianela Cortés.

INNOVACIÓN SOCIAL EN EL SECTOR PÚBLICO

Los gobiernos tienen una gran responsabilidad en el proceso de promover la innovación social, centrada en los procesos de participación ciudadana. El desafío está en comprender que lo público nos pertenece a todos, o incluso podríamos ir más lejos para afirmar que lo público somos todos.

Desde esta perspectivas, nuevas prácticas y metodologías estarían destinadas a encontrar formas de establecer un diálogo y producir una sinergia más sólida entre los ciudadanos y las autoridades. Las decisiones deben reposar en la expresión de la sociedad, en sus necesidades sentidas y en las alternativas que se construyen colectiva y creativamente, escapando de los patrones habituales y formas tradicionales que ya no producen el efecto esperado.

Así lo aformó Dinorah Cantú-Pedraza durante la apertura del evento: “es hora de que los gobiernos cedan su poder y permitan que la ciudadanía tome participación certera en las decisiones que les involucran (…) En esta democracia yo ciudadano estoy a cargo, no va a venir un salvador, hay que asumir la responsabilidad que nos toca, pasar de achacarle la responsabilidad a los líderes políticos, para ser ciudadanos facilitadores.”

COMUNICACIONES PARA LA INNOVACIÓN SOCIAL

Estamos convencidos de que una de las claves para impulsar la innovación social es generar estrategias de comunicación relevantes y de impacto en la ciudadanía y en los actores que conforman los sectores público y privado.

El uso de metodologías ágiles y centradas en el ser humano (Human Centered Design) requiere de cuidadosos y efectivos procesos de comunicación en diversos niveles, para lograr la participación de la sociedad civil e integrar alternativas de acción que emergen desde la ciudadanía como soluciones a los problemas colectivos.

Cada vez más, confirma la organización Trust for the Americas, tanto los gobiernos como el sector privado se encuentran en la obligación de realizar procesos de co-creación, que pueden generar innovación frente a desafíos del mercado y problemas sociales.

Este es ya el camino no solamente para mayores niveles de productividad, sino para superar las desigualdades sociales de la actualidad, de modo que se produzca mayor inclusión y se multiplique el bienestar para toda la población, lo cual es una demanda constante en los países de América Latina.

Por eso la difusión de información, metodologías, el manejo adecuado de las subjetividades, de las conexiones emocionales, la empatía en torno a la diversidad cultural y social, la exposición de las técnicas en desarrollo para la innovación social y el compartir constante de nuevo conocimiento, son parte del desarrollo necesario de las comunicaciones para le innovación social.

Si logramos conectarnos en estos niveles y acceder a la complejidad de procesos y saberes, desde las prácticas comunitarias y sociales, podremos entonces producir un movimiento sostenido en el que la creatividad tiene un lugar central y las acciones colaborativas se desarrollan con fluidez en todos los sectores, multiplicando el bienestar humano.