Innovación y adaptación hospitalaria al COVID-19

Experiencia del Hospital San Rafael de Alajuela en Costa Rica

El sector de la salud ha sido el más exigido durante la emergencia generada por el COVID-19. Toda la estructura de hospitales y centros de salud en la región y en el mundo, ha sido puesta a prueba por la llegada de este virus y el rápido ascenso de los contagios. Se ha requerido, como una primera medida de contención, el establecer estrictas cuarentenas, teniendo como uno de sus propósitos el ganar tiempo, no colapsar el sistema de salud y tener la posibilidad de dar atención a la población.

En este ejercicio de alto nivel de coordinación existen esfuerzos significativos, innovaciones relevantes, transformaciones profundas, que se han realizado en el funcionamiento y estructura de los hospitales, presionados por las actuales circunstancias. Ello ha requerido, además, la rápida adaptación del personal médico y de enfermería a una realidad completamente distinta a la que estaban acostumbrados. Este proceso empieza a generar valiosos aprendizajes.

Es el caso del Hospital San Rafael de Alajuela, que representa un modelo en las acciones de adaptación para la respuesta al COVID-19 y ha compartido aprendizajes con otros hospitales de la región. Así nos lo explica el Dr. César Chaves, CAHI Fellow de Costa Rica, quien actualmente funge como Asistente de Dirección Médica y Coordinación Hospitalaria del Programa de Donación y Trasplante:

“Tuvimos que crear rápidamente flujos para el manejo de los funcionarios del hospital, los pacientes y todos los procesos internos. Esa experiencia y sus documentos asociados pudimos compartirla con el Hospital de Santa Ana en El Salvador, en contacto directo con su director Jorge Jiménez, con quien ya he tenido varias conversaciones. Así nos estamos ayudando entre los hospitales de distintos países.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

Este es solamente un ejemplo de cómo se están produciendo innovaciones y compartiendo buenas prácticas a través de la acción que profesionales de la salud y los CAHI Fellows están desarrollando.

La irrupción de la innovación

Ya el equipo directivo y los médicos del Hospital San Rafael de Alajuela visualizaban el mañana: la telemedicina como vía para la atención de la mayor parte de los pacientes, video llamada con los médicos, consulta virtual con el especialista, activación del expediente digital, todos los procesos administrativos en línea, realización del diagnóstico a distancia, envío de la receta a farmacia, distribución de los fármacos directamente a la casa del paciente.

Este escenario podría parecer ciencia ficción, pero no es la descripción de algo que está lejos en el futuro, se trata de lo que está ocurriendo en la actualidad. En el Hospital de San Rafael de Alajuela se vieron forzados a implementar una seria de cambios por las circunstancias; el estado de emergencia les exigió adaptaciones rápidas e innovaciones indispensables.

El conjunto de transformaciones que se han implementado no se produjo como esperaban y han superado sus cálculos iniciales. Todo el equipo médico y de enfermería, crearon un plan para lo que iba a ser la llegada del primer caso positivo de COVID-19 a través de la sala de urgencias, los protocolos fueron planteados y todos tenían la claridad del proceder en este escenario. Pero sucedió lo imprevisto, el virus ya estaba presente en el hospital y cuando realizaron las pruebas iniciales identificaron algunos trabajadores del hospital contagiados. El Dr. Chaves lo narra así:

“Sucedió de manera inesperada. Arrancamos el 6 de marzo con un equipo de intervención y manejo, línea de orden bajo la cual ya cumplimos 45 días. Empezamos generando divisiones de áreas contaminadas y áreas limpias, establecimiento de flujo de pacientes, flujo de funcionarios, derivaciones de las consultas para áreas fuera del hospital porque entramos en cuarentena.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

¿Cómo iban a reorganizar todos los procesos en esta circunstancia? ¿De qué forma se organizaría todo el personal? ¿Cuál sería la reacción de los demás funcionarios del hospital? ¿Cómo seguir brindando atención a la población en este escenario? Son algunas de las preguntas que surgen ante la realidad que enfrentaron a inicios del mes de marzo. El primer paciente positivo para COVID-19 estaba trabajando en el cuarto piso del hospital, una vez identificado, debían tomar acciones inmediatas. Entraron así en estado de emergencia y cuarentena total.

Cambios internos profundos

“Hay que tomar en cuenta que generalmente uno espera que la emergencia venga de afuera, pero esta vez vino desde adentro del hospital. Tuvimos que crear unos flujos específicos y una nueva estructura de funcionamiento. La primera medida fue cerrar todo el ingreso hospitalario, para controlar el número de contagios que se podían dar dentro de las instalaciones.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

De inmediato se creó el Comando del Sistema de Incidentes, considerando cuatro áreas clave: logística, planificación, comunicación y operaciones. De este modo se inició la coordinación de la emergencia con 1.300 funcionarios activos en el hospital.

Bajo la responsabilidad de logística está el manejo de los insumos y los equipos de protección personal. Los procesos de planificación les llevaron a realizar cambios en la estructura del hospital, derrumbar paredes, crear nuevas salas, sellar espacios con paneles de vidrió, sellamiento de las unidades de cuidados intensivos, todo eso en un lapso no mayor a 48 horas. Comunicaciones es responsable del manejo de las redes sociales, la información que se le da al personal y sus familiares, conversación con los pacientes positivos para COVID-19. En el caso de operaciones, determinar qué espacios se abren y cuáles permanecen cerrados, cómo van a trabajar los médicos y el personal de enfermería, cuál será el flujo del trabajo.

“Muchas cosas tuvieron que ser replanteadas, lo cual requirió un esfuerzo importante de todos los equipos, desde la dirección del hospital hasta el personal médico, de enfermería, de farmacia, administrativo y de mantenimiento.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

También hubo que atender las necesidades de los trabajadores del hospital, pues se presentaron las más diversas reacciones frente a la situación y riesgo de contagio interno. En momentos iniciales de la emergencia, se generaron resistencias internas, reclamos por la forma en que se distribuyeron los equipos de protección personal, negativas a cumplir turnos en la sala especialmente habilitada para casos positivos para el COVID-19. Esta situación evidenció la necesidad de considerar el abordaje del recurso humano y abrir vías de atención y respuesta a las inquietudes, preocupaciones y temores existentes.

Se abrió así el apoyo al personal través de los servicios de psicología y trabajo social, se implementaron charlas informativas para explicar los niveles de riesgo en los diversos espacios del hospital y cómo ello determina el tipo de EPP que se utiliza. Los protocolos de protección y seguridad fueron explicados a detalle y se mantuvo en todo momento el diálogo abierto sobre el funcionamiento de todos los servicios y la responsabilidad de cada funcionario. Estas medidas mejoraron significativamente la situación y redujeron de manera evidente las tensiones internas, además de colaborar con la creación de un ambiente de comunicación clara y confianza.

“Creamos la policía sanitaria, asignando a personas que se encargan de capacitar, dialogar el cumplimiento de las normas y protocolos en todos los espacios del hospital, explicando qué tipo de equipos de protección deben utilizarse, la manera correcta de hacerlo, en cuáles lugares es más seguro estar o recorrer, en cuáles hay más riesgo, entre otras cosas esenciales en este momento. Esto ha sido muy bien recibido por todos.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

Mayores desafíos y grandes apoyos

Todo el proceso ha generado diversas reacciones, algunos desde el temor de contagiarse o llevar el virus a sus hogares, otros más positivos en el proceso de la respuesta que se ha venido implementado. En palabras de los responsables de los cambios desarrollados, el elemento más desafiante ha sido el factor humano.

“Lo más difícil ha sido el proceso con la gente, con los funcionarios, el trabajo de brindar seguridad y confianza, de transmitir tranquilidad. Ha sido importante ponernos en el lugar del personal, darle las orientaciones necesarias y toda la información que permite comprender la manera en que estamos procediendo, así como fortalecer el compromiso de todos.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

Pero también ha habido mucha solidaridad y grandes apoyos, tanto interna como externamente, en una suerte de círculo virtuoso que les ha permitido desarrollar importantes avances en el hospital.

En la medida en que se han tomado acciones con el personal y dentro de las instalaciones, también ha venido cooperación desde afuera. Importantes empresas presentes en Costa Rica han realizado donaciones para las remodelaciones realizadas y disponer de los insumos necesarios para las adaptaciones físicas y tecnológicas.

También ha sido esencial el acompañamiento de la ciudadanía y la solidaridad de empresas cercanas, pues gracias a ello el personal del hospital ha contado con alimentación y cuidados mientras se han mantenido en cuarentena total. Eso, sumado a expresiones de reconocimiento de su valor a través de mensajes en redes sociales y notas de respaldo, ha elevado la moral de todos los equipos, en momentos de alta exigencia.

En las semanas que llevan enfrentando la emergencia, esto ha convertido la respuesta en un acto colectivo de cooperación, donde cada actor se hace indispensable. Finalmente, esto se va convirtiendo en una operación en la que participan los funcionarios públicos, el sector privado y la ciudadanía. El Dr. Chaves concluye así:

“Esto nos ha mostrado de qué somos capaces, nos ha permitido descubrir nuevas capacidades y la alta flexibilidad que poseemos como equipo. Ahora nos sentimos muy orgullosos de lo que hemos conseguido, sabemos que podemos ser innovadores y traer nuevas técnicas en beneficio de los pacientes.” (Entrevista realizada el 20/04/2020)

Desde Panamá: Una mirada sobre la Visión País 2050

Recientemente hemos participado en la Conferencia Anual de Ejecutivos – CADE 2019, que organiza cada año la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa – APEDE y que fue realizada en Ciudad de Panamá los días 10, 11 y 12 de abril.

En esta oportunidad el evento ha tenido un significado especial, dado que en el contexto de unas muy cercanas elecciones generales se ha presentado al país el documento Visión País 2050, que ya en su prólogo plantea lo siguiente:

«Panamá Visión País 2050 responde a la necesidad de contar con una visión de largo plazo y se constituye en la posición del sector privado respecto del Panamá que debemos y queremos tener, y cuyo logro es responsabilidad de todos. Estamos convencidos de que las instituciones gremiales del sector privado podemos trabajar mancomunadamente, desarrollando competencias técnicas y espacios propositivos y de reflexión que nos fortalezcan y nos permitan fungir como firme contraparte del sector público en materia de formulación de políticas públicas y en la puesta en marcha de estrategias y acciones que perfeccionen nuestra democracia y sustenten el desarrollo inclusivo y sostenible del país.»

Ya en estas líneas resaltan diversos elementos, entre los que encuentro especialmente relevantes el hecho de contar con una visión país generada desde los sectores productivos, que afirman claramente su intención de mirar el largo plazo y lograr avances sociales sustantivos; además la clara proposición de trabajo colaborativo entre el sector privado, el sector público y la sociedad civil; finalmente, la clave de toda la propuesta, la necesidad de fortalecer la democracia para un desarrollo inclusivo y sostenible.

Durante los tres días de la CADE 2019, todos estos temas estuvieron presentes, siendo abordados por los representantes del Estado, las autoridades universitarias y otros personajes relevantes del sector académico, así como por invitados especiales de organismos internacionales y por supuesto del mundo empresarial. Unos y otros insistieron en la necesidad de cuidar y robustecer el sistema democrático como base fundamental para el bienestar y el desarrollo, así como del urgente requerimiento de diálogo y coordinación entre todos los sectores.

Me es imposible entrar en detalle con respecto a todos los invitados y expositores de esta Conferencia, todos del más alto nivel y con análisis profundos y propuestas relevantes para el país, pero todavía puede verse la agenda completa aquí. Lo que sí quisiera es resaltar algunos de los temas que más impactaron en mi propia visión, considerando esta propuesta como un ejemplo para toda la región, en términos de pertinencia, claridad y posibilidades de generación de cambios en la sociedad, como iniciativa del sector privado:

  1. El rol de la educación. Es unánime la visión sobre la importancia de actuar sobre el sistema educativo, para concretar mejoras en todos los niveles tanto en la calidad como en la pertinencia del conocimiento que se imparte. Este es un desafío ya por todos reconocido, sobre el cual existen iniciativas muy significativas que están impulsando mejoras a través del trabajo con docentes en los niveles de la escuela básica y media, así como equipos que analizan la realidad de la educación universitaria y se encuentran desarrollando planes de acción para su transformación en el mediano y largo plazo. No puede haber desarrollo ni crecimiento económico sin una educación de calidad y una academia fortalecida, que dialoga con los otros sectores sociales para producir conocimiento e innovación, con un impacto visible en la calidad de vida de la ciudadanía.
  2. El fortalecimiento del diálogo y la cooperación en Democracia. Otro elemento que resaltó para mí fue la insistencia en mayor coordinación intersectorial, para sostener los niveles de productividad y continuar promoviendo el crecimiento económico de la mano con el aumento del bienestar colectivo en el país. Hubo mucho espacio dedicado a levantar la voz contra la corrupción, lo cual se planteó como uno de los principales desafíos de cara al futuro; de allí la insistencia en generar mayor diálogo y entendimiento entre el Estado y las empresas: sólo con un entendimiento virtuoso, con base en la ética y la justicia, será posible avanzar hacia el bienestar social. En este sentido, se asume que la responsabilidad del fortalecimiento del sistema democrático incluye a los sectores público, privado y de la sociedad civil.
  3. La visión de largo plazo con énfasis en sostenibilidad. Al pensar en el largo plazo es imposible omitir el elemento de la sostenibilidad, que inmediatamente está ligado a lograr sociedades más pacíficas y abiertas, mayor conciencia sobre el impacto ambiental, así como compromiso con la atención a los que están en situación de mayor vulnerabilidad, incluyendo refugiados y migrantes. Por ello, los grandes temas globales relacionados con desarrollo social y bienestar humano, no dejaron de estar presentes. Esto hace que la Visión País 2050 tenga un peso realmente estratégico y una relevancia mayúscula, siendo realmente un punto de referencia para la trascendencia del sector privado.
  4. El indispensable impulso a las habilidades esenciales (blandas). Siendo Panamá una economía donde el sector servicios tiene un peso importante, se subrayó en varias de las exposiciones la necesidad de desarrollar habilidades específicas que son complemento de las técnicas, lo cual tendría un impacto muy positivo en la reducción del absentismo laboral, la rotación de personal, y por supuesto aumentaría la calidad de los servicios que se brindan y los niveles de productividad. Se refieren los expertos a aspectos cómo la capacidad de trabajar en equipo, el sentido ético y de responsabilidad, las habilidades de liderazgo, las de comunicación, entre otras.

Creo que todos estos elementos que he resaltado, los cuales en mi perspectiva personal son de los más relevantes abordados desde las más diversas perspectivas durante la CADE 2019, conforman una constelación completamente vinculada a la INNOVACIÓN SOCIAL, en sus aspectos más esenciales.

Al venir de visiones prácticas y contar con propuestas completas, el documento Visión País 2050 se convierte en un mapa esencial para Panamá y un punto de referencia fundamental para toda la región, en el planteamiento de un ingenioso paradigma con pautas que exigen una mayor conciencia social, creatividad y capacidad de innovación para empresarios y directores de empresas.

Se trata de un llamado que desde el sector privado se realiza a todos los sectores sociales. Aquí radica su mayor innovación: es necesario y pertinente, incluye como aspecto esencial el fortalecimiento del sector educativo y de la democracia; integra la visión global contenida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y reconoce tanto el papel del Estado como de la Sociedad Civil Organizada.

Desde Key Communications for Social Innovations seguiremos cooperando con visiones y propuestas como esta, para toda la región.


 

En CADE 2019:

Cardenal José Luis Lacunza Maestrojuán, O.A.R.; Mercedes Eleta de Brenes (Presidente APEDE); Carmen Sealy de Broce (Presidente CADE 2019); S.E. Isabel de Saint Malo Alvarado (Vicepresidente de la República de Panamá); José Carlos Ugaz (Expresidente de Transparencia Internacional); Héctor Cotes (Presidente de la Comisión Visión País); Olga de Obaldía (Directora de Transparencia Internacional de Panamá); Carlos Ernesto González R. (Expresidente de APEDE); Harry Brown (Director del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales); Dani Kuziecky (Expresidente del Instituto de Gobierno Corporativo); S.E. Michelle Muschett (MInistra del MIDES); Julio Escobar (Presidente de la Fundación para la Excelencia Educativa); Jorge Prosperi (Exrepresentante de la Organización Panamericana de la Salud en Costa Rica); Leonor Calderón (Exministra del MIDES); César Tribaldo (Expresidente de la CCIAP); Linda Eddleman (CEO de The Trust for the Americas); Adriana Angarita (Presidente de AUPPA); Elisa Suárez de Gómez (Expresidente de CoNEP); Jorge Motta (Secretario Nacional de CIencia, Tecnología e Innovación – SENACYT); Antonio Alfaro (Presidente de CAMTUR); Juan Carlos Croston (VP de Mercadeo y Asuntos Corporativos MIT); Roberto Brenes (Director de la Asociación Bancaria de Panamá y COSIP); Juan Antonio Fábrega (Director del Sindicato de Industrias de Panamá – SIP); Gerardo Escudero (Director Representante de IICA Panamá); Carlos Garcimartín (Economista de País del BID); Mirei Endara (Exministra de Ambiente); Eduardo de la Guardia (Gerente de País de IC Power Panamá); S.E. Juan Manuel Vásquez (Viceministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial); Rebeca Vidal (Ejecutiva Principal de CAF); Ricardo Muñoz Tejeira (Presidente de BPO’S Panama Free Zone, Inc.); Rosmer JUrado (Presidente de APEX); Eddie Tapiero (Economista, autor de «La Ruta de la Seda y Panamá»); Felipe Ariel Rodríguez (Presidente del CECOMRO); Luisa Turolla (Consultora de Visión País 2050); Felipe Ariel Rodríguez (Expresidente de APEDE).

Comunicaciones para la Innovación Social

Entendemos Innovación Social como el conjunto de estrategias o acciones que desarrolla un grupo, organización o empresa, para atender y resolver un problema social, generando nuevos abordajes y agregando valor a su entorno y comunidad.

En este marco, creemos que el Emprendimiento Social es la línea esencial para producir soluciones innovadoras a desafíos colectivos, que implican tanto una acción consciente que garantice la sostenibilidad, como una iniciativa que genera productividad y por lo tanto beneficios para todos los involucrados.

Como puede verse, esta perspectiva se aleja significativamente de la filantropía tradicional y, aunque se basa en valores y está caracterizada por una aproximación ética, no descuida los intereses individuales, organizacionales o empresariales. Más que renunciar a la noción de productividad, la Innovación Social invita a repensar este elemento, para colocarlo al servicio colectivo garantizando un alcance de más largo plazo.

Esto implica también un giro significativo en las prácticas comunicacionales tradicionales. El reto se amplifica, toda vez que es indispensable persuadir a líderes políticos, empresariales y de la sociedad civil, de la necesidad urgente de considerar la sostenibilidad y el impacto social de todas las acciones que emprendan, tanto en los negocios como en las políticas de asistencia a la población, así como en las iniciativas ciudadanas para una mayor calidad de vida.

Se refuerza así la noción de procesos de comunicación complejos, de múltiples niveles, de reproducción y transformación de imaginarios sociales que pueden llevarnos al desarrollo humano, a la cohesión social y a la integración, para consolidar sociedades más armoniosas, equitativas y solidarias, en un proceso de consolidación de una paz dinámica. Se trata entonces de impulsar en los ciudadanos, los empresarios y los gobiernos, mayores habilidades de negociación, de diálogo, de comprensión y para la generación de acuerdos, verdaderamente centrados en el bienestar colectivo.

Existen muchos elementos a ser abordados desde la perspectiva comunicacional, de los cuales ya hemos mencionado algunos. Desde Key Communications hacemos énfasis en los siguientes:

  • La Innovación Social: Es el aspecto central, desde el cual se desprenden todos los otros temas y abordaje técnico. Sabemos que los desafíos sociales actuales requieren de respuestas nuevas, abordajes inéditos y aproximaciones creativas, que involucren a todos los sectores sociales.
  • Creatividad Humana: Nos enfocamos en impulsar la creatividad en las personas, grupos y organizaciones.
  • Liderazgo Positivo y Regenerativo: Un liderazgo público y privado más centrado en las personas, con énfasis en las capacidades humanas y con conciencia de sostenibilidad.
  • Cohesión Social: Fundamental para sociedades más justas, capaces de convivir en armonía y aprovechando todas las posibilidades de la diversidad social y cultural.
  • Cooperación Intersectorial: Solamente logrando la cooperación entre sector público, privado y de la sociedad civil, podremos abordar y resolver los problemas sociales de la actualidad.
  • Desarrollo Cultural: La cultura como elemento generador de riqueza y bienestar.

Estos son algunos de los aspectos más relevantes del trabajo en Comunicaciones para la Innovación Social, sobre los cuáles queremos generar mayor conciencia y reflexión, para el desarrollo de estrategias y prácticas conducentes al bienestar humano, transformando la percepción, creencias e imaginarios sociales que tienen a dividir, separar y mantener patrones de pobreza.

El propósito final es generar una cultura de la solidaridad, la productividad y la sostenibilidad, que a través de acciones innovadoras y creativas sea capaz de generar mejores condiciones de vida para todos.