El cuidado de la salud mental y la integración de la comunicación digital para fortalecer resiliencia social frente al COVID-19

Este artículo forma parte de una serie vinculada al trabajo de CAHI y la Red CAHI Fellows, quienes están desarrollando diversas acciones de respuesta, intercambiando información y aprendizajes de manera constante. La red CAHI Fellows está conformada por líderes y agentes de cambio social en el sector salud.

En momentos de dificultad e incertidumbre, como el generado actualmente debido a la Pandemia COVID-19, se tiene más presente la importancia de estar saludable. En esta oportunidad y debido a lo desafiante de la situación actual, no solamente aparece como relevante la salud física, sino que también empieza a ser abordada en múltiples niveles la salud mental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud, han alertado sobre este aspecto y generado un conjunto de lineamientos para abordar el cuidado de la salud mental y las dinámicas psicosociales que la actual emergencia de salud genera. La OMS/OPS reconoce que “las autoridades alrededor del mundo están actuando para contener el brote del COVID-19. Sin embargo, esta época de crisis está generando estrés en toda la población.” (OPS, marzo 2020, Recuperado de: https://www.paho.org/es/documentos/consideraciones-psicosociales-salud-mental-durante-brote-covid-19).

Muchas de las recomendaciones de estos organismos están asociados a medidas básicas de autocuidado, que no solamente incluyen las acciones necesarias para evitar el contagio o recibir cuidados adecuados en caso de contraer el virus, sino además están dirigidas a atender el balance emocional y la salud mental.

Entre las indicaciones más resaltantes están elementos como: limitar el tiempo de exposición a noticias en redes sociales, sólo consultar fuentes oficiales y autorizadas, mantener el contacto telefónico (o por otros medios digitales) con familiares y amigos, evitar la estigmatización de personas con la enfermedad, brindar apoyo a otras personas y dedicar tiempo a identificar, conectar y amplificar historias positivas y alentadoras.

En estos momentos es también fundamental contar con posibilidades de apoyo, para poder conversar sobre lo que sentimos, compartir experiencias y visiones, contener nuestras ansiedades y temores. Los medios de comunicación digital hoy nos dan la posibilidad de encontrarnos y abrir conversación sobre lo que estamos atravesando en los tiempos actuales, constituyendo un apoyo de gran valor.

Existen diversas iniciativas en toda la región y el mundo, generadas por personas y organizaciones, para brindar apoyo y contención emocional, primeros auxilios psicológicos, acompañamiento y herramientas para el fortalecimiento de la resiliencia individual, grupal y comunitaria.

Este es el caso de muchos emprendedores y líderes sociales de la Red CAHI Fellows, quienes están activos en toda Centroamérica aportando soluciones y tomando acciones decisivas para atender a las personas en recuperación del COVID-19, prevenir contagios, cuidar al personal de la salud, fortalecer los sistemas de atención y brindar información oportuna a la población.

En la línea de salud mental, resalta el trabajo de dos organizaciones con misiones complementarias, se trata del equipo de Teen Smart (Costa Rica y del emprendimiento Tu Consejería (Guatemala), quienes brindan sus servicios de apoyo para toda América Latina.

Incertidumbre y salud mental

Para Víctor Juárez, CAHI Fellow fundador de Tu Consejería, la emergencia generada por el COVID-19 ha impulsado la conciencia de todos con respecto a la importancia de cuidar la salud mental. El comenta que “hace 5 meses era un tema de difícil abordaje, no todas las personas aceptaban su relevancia; ahora eso cambió, todos entienden que es esencial cuidar la salud mental y están más dispuestos a hablar con un especialista.”

Adriana Gómez, CAHI Fellow directora de Teen Smart, agrega que “nadie estaba preparado para la pandemia, todos hemos sido sorprendidos y estamos manejando altos niveles de incertidumbre, pero frente a eso nosotros creemos profundamente en la resiliencia de nuestro equipo y de las personas.”

Resaltan dos ideas de la situación global actual: la primera es que la afectación en la salud mental y el impacto psicosocial de este acontecimiento es tan relevante como el efecto sobre la salud física, constituyendo un aspecto vital a ser atendido, para sostener e impulsar la superación de la crisis y el desarrollo de nuevos escenarios en todos los sectores de la sociedad; la segunda es que el efecto de la emergencia está obligando a reconocer la unidad entre el estado mental, emocional y físico, como ámbitos que hay que cuidar de manera integrada, tanto en lo individual como en lo comunitario y social.

Si bien estos planteamientos no son nuevos para los psicólogos sociales y otros especialistas, si es un cambio significativo el que la población general esté sensibilizada al respecto y en la búsqueda de opciones para lograr mayor equilibrio interno y fortalecerse frente a la incertidumbre.

Mirando hacia el futuro

Los CAHI Fellows Víctor Juárez y Adriana Gómez reconocen que la posibilidad de conexión digital es una vía segura y rápida para que la población acceda a servicios de salud mental. Si bien existe una brecha en el acceso a las tecnologías de información y comunicación, sin embargo, existe en la actualidad una alta penetración de dispositivos móviles en todos los sectores de la población de América Latina y el Caribe.

Es a ello a lo que apuestan las iniciativas de Teen Smart (desde Costa Rica) y Tu Consejería (desde Guatemala), a un acceso directo y sencillo por medio de los teléfonos móviles, para recibir acompañamiento de especialistas en salud mental, capacitación en temas clave e información de valor, que permita a las personas tomar decisiones informadas y lograr mayor balance interno.

Adriana nos comenta que “en momentos como este es muy importante tener conocimientos, pero también hay que trabajar las actitudes y motivaciones para lograr cambios de comportamiento. Nosotros estamos enfocados en lograr prevenir conductas de riesgo, promover destrezas para la vida en liderazgo personal.”

El abordaje de Teen Smart es integral, dirigido a adolescentes y jóvenes entre los 10 y los 24 años, considerando proceso de capacitación en temas como destrezas para la vida, prevención de conductas de riesgo, navegación segura en internet, prevención de la violencia, relaciones de pareja y salud sexual y reproductiva.

Estas capacitaciones, al igual que todos los servicios de apoyo y acompañamiento que ofrecen, son completamente gratuitos. El equipo de Teen Smart percibe que en este momento el servicio es más pertinente y necesario, porque se requiere de la generación de muchos cambios en el comportamiento de jóvenes para hacer frente a la emergencia actual y la crisis que se está generando en consecuencia. Adriana agrega que “sabemos que ellos necesitan información adecuada a su edad, que requieren motivación y fortalecimiento de valores para tomar decisiones, que esperan un acompañamiento que lo les juzgue, abierto a escuchar sus sentimientos y promoviendo el pensamiento crítico.”

En una línea similar se mueve el emprendimiento Tu Consejería, que brinda servicios de acompañamiento con especialistas a través de mensajería instantánea (chat). Se trata de un proyecto que democratiza el acceso a servicios profesionales de salud mental, facilitando el acceso gratuito y a muy bajo costo, inicialmente para jóvenes, pero actualmente abierto a cualquier persona que lo necesite.

Víctor, fundador y director de este proyecto, identificó que muchos jóvenes en el país y la región experimentan baja autoestima, lo cual les hace tomar decisiones que en ocasiones van en contra de su propio bienestar. En su proceso de investigación y reflexión, entendió que era importante acompañar a estos jóvenes en un proceso de cambio, de autovaloración y cuidado personal; identificó que la mejor vía para brindar este apoyo era el contacto a través de mensajería instantánea.

“A veces el tema de la salud mental se aborda como tabú, se estigmatiza, pero debe ser una prioridad para todos y recibir apoyo de un profesional debe convertirse en algo natural y accesible para todos. Por eso reuní a psicólogos, psicoterapeutas y otros especialistas para brindar esta atención, con un protocolo que se sigue de manera estricta, garantizando la confidencialidad y seguridad de todos,” nos explica Víctor Juárez.

Tu Consejería ha desarrollado experiencias de atención a población refugiada y migrante (especialmente retornados), además de otros sectores tradicionalmente marginados e invisibilizados. Teen Smart brinda desde el año 2004 servicios para el fortalecimiento de la resiliencia y el impulso al desarrollo de personas jóvenes, brindando servicios de capacitación, difusión de información de valor, asesoría y acompañamiento, así como cuidado de la salud mental.

Estos proyectos son un ejemplo de como la combinación de una visión poderosa, el abordaje a un problema social identificado con claridad, la integración de las capacidades humanas con el uso de la tecnología, pueden transformar realidades y brindar apoyo en situaciones tan desafiantes como la actual, fortaleciendo la capacidad de respuesta de jóvenes y toda la población frente al COVID-19.

Las personas primero

De la conversación con estos CAHI Fellows emergen algunas consideraciones de cara al futuro. Creemos importante reflejarlas aquí:

  • La salud mental es una de las prioridades, ahora durante la emergencia, para afrontar la crisis y los procesos de cambio profundos que se requieren en las personas, comunidades y la sociedad en general.
  • Muchos jóvenes enfrentan la pérdida de la continuidad educativa, la merma significativa de los ingresos familiares y la disminución de oportunidades de empleo. Frente a esa realidad se requiere de un mayor acompañamiento, integrando herramientas para pensar creativamente, generar alternativas educativas novedosas y generar oportunidades innovadoras.
  • Hay que seguir pensando en el desarrollo de las personas, el cuidado de la salud mental y emocional, los abordajes psicosociales, en lo cual las tecnologías son un punto de apoyo importante para la atención a distancia en zonas a veces marginadas, así como el acceso a estos servicios a muy bajo costo.
  • Como nunca, hoy se requiere la interdisciplinariedad y la cooperación entre diversas iniciativas y organizaciones. En el caso de Teen Smart y Tu Consejería, la combinación de especialistas en tecnología, programadores, especialistas en salud mental, asesores, emprendedores, educadores expertos en convivencia pacífica y prevención de la violencia, entre muchos otros, está siendo esencial.

De esta manera, se están cayendo muchos paradigmas y permitiendo que agentes de cambio social como ellos den un paso adelante, ofreciendo alternativas que dan esperanza frente a los desafíos que, como sociedad global, enfrentamos en la actualidad.

Comunicación para el cambio de comportamiento (1)

En momentos como el actual, se ha puesto de relieve la necesidad de cooperación de toda la ciudadanía y organizaciones en los países del mundo, para la coordinación de acciones que permiten enfrentar y superar la emergencia del COVID-19 y la crisis que se ha generado como consecuencia.

Esto ha implicado, en muchos niveles, un cambio de paradigma, exigencia producida por una situación sin precedentes, caracterizada por la incertidumbre. Frente a esta realidad, las reacciones son diversas y van desde quienes resisten al cambio a la espera de la “vuelta a la normalidad,” hasta aquellos que están abogando por transformaciones en la política, la economía y las prácticas sociales.

Sea cual sea la postura que se adopte, lo cierto es que la pandemia está requiriendo cambios de comportamiento en todos los sectores sociales, una exigencia que parece se extenderá en el tiempo no solamente en lo que respecta a la conducta ciudadana, a la participación pública, sino también al manejo de los procesos de comunicación con las instituciones del Estado, el sector privado, las organizaciones no gubernamentales y, finalmente, con la población general.

Este texto es el primero de una serie en la que abordaremos algunas reflexiones y principios relacionados con prácticas de comunicación para el cambio de comportamiento. Esto es lo que consideramos esencial en el momento actual, para mejorar las prácticas comunicacionales:

  • Entender que se trata de personas comunicándose con personas. Esto es primordial para el abordaje de la comunicación, pues en todos los procesos y toma de decisiones están seres humanos que enfrentan sus propios temores, emociones y necesidades. Cuando entendemos esto, podemos abordar las dinámicas de comunicación de forma más humana y adecuada.
  • Tratar con dignidad a todas las personas. Se parte del principio de que todos tenemos capacidades y habilidades, así como recursos diferenciados para actuar y hacer frente a la crisis. Muchas veces se comete el error de subestimar a las personas en situación de vulnerabilidad, o a discriminar por distintos motivos. Pero es muy importante tratar a todos los seres humanos con dignidad, con respecto.
  • Abrir oportunidades de servir y participar. El trato digno lleva además a abrir canales de participación. En momentos de emergencia es necesaria la actuación rápida de un líder que pueda tomar decisiones, pero no es sostenible ni positivo que quienes están en posiciones de liderazgo se aíslen del resto de las personas. En situaciones críticas los seres humanos queremos participar y colaborar, de modo que si se abren oportunidades para ello muy pronto habrá una red de apoyo compartiendo las cargas de la situación que se enfrenta.
  • Elegir metáforas constructivas y dejar el discurso de guerra. Se ha normalizado el discurso de guerra para hablar de la actual emergencia, llegando a hablar el virus como un enemigo invisible y resaltando el número de decesos. Este discurso además se compagina con la exacerbación de los nacionalismos, combinación que lleva rápidamente a la violencia y la separación, a la discriminación y la agresión. El momento actual requiere de un uso distinto de la imaginación, abriendo la posibilidad de resaltar las acciones de cooperación, las historias de superación, las experiencias de personas que se han recuperado, el esfuerzo del personal de salud. La metáfora es la del liderazgo participativo, la del esfuerzo coordinado de todos, la interdependencia de un mundo de democracias y valores compartidos.
  • Compartir una narrativa de inclusión y esperanza. La narrativa inspiradora, movilizadora, que conecta, es de inclusión de todos, de cooperación con la población más vulnerable, de asumir los riesgos en la acción colectiva. De allí se produce la esperanza de poder superar la adversidad actual sobre una base real y experimentada a través de la cooperación. Sin negar los desafíos actuales y los que se proyectan a futuro, se resalta la capacidad colectiva de hacerles frente y se fortalece la resiliencia social.
  • Responder a las necesidades de información que tienen las personas. Esto requiere escuchar las preguntas de las personas, de la población, las inquietudes reales que no se presentan como reclamos o como la idea que tienen unos pocos con acceso a hablar en los medios de comunicación; sino que son las dudas del colectivo, que pueden llevar a procesos de diálogo generativos. Igualmente, las respuestas no las tiene un solo grupo o únicamente las autoridades, sino que se elaboran en diálogo con todos los sectores.
  • Incluir a las personas en situación de vulnerabilidad. Ello exige un profundo cambio de paradigma y de formas de abordaje, porque se trata de escuchar y permitir su participación, con el impulso y desarrollo de sus habilidades de resiliencia, sus capacidades para generar cambios en sus propias vidas y tener impacto en la sociedad. Es fundamental incluir a todos en la conversación para poder encontrar soluciones sostenibles a los problemas que enfrentamos, avanzando así hacia la superación de las desigualdades.

Estos abordajes facilitarán el desarrollo de estrategias de comunicación y mensajes adecuados, no solamente para responder a la emergencia del COVID-19, sino para promover cambios profundos y duraderos conducentes al desarrollo humano y social. En su conjunto configuran una visión de las dinámicas de la innovación social.

Son además una base esencial de los procesos de comunicación para el cambio de comportamiento, como ideas fundamentales para el desarrollo de tácticas que conecten emocionalmente a través de la creación de imágenes para otra narrativa, que se vinculen a las aspiraciones de la población y faciliten la cooperación de todos los sectores sociales.