Innovación Social Digital en la producción de protectores faciales para personal de salud que atiende pacientes con Covid-19 en Honduras

El desarrollo tecnológico está produciendo cambios en todos los ámbitos de la vida. Lo que se conoce como la revolución industrial y era tecnológica, ha transformado la concepción de las formas de comunicación, modelos de negocio y metodologías para la transformación de las organizaciones y su impacto social.

El proceso de transformación que está generando lo digital y el avance tecnológico, parece continuar acelerándose. Son exponenciales en la medida en que se amplifica su impacto y alcance, se reducen sus costos e impulsan cambios rápidos en los ámbitos económico y social.

Estos procesos están ocurriendo no solamente en el ámbito comercial, sino que además se están generando en el espacio del desarrollo social, e incluso frente a situaciones de crisis o emergencia. En la medida en que las nuevas tecnologías se hacen más accesibles, se multiplican las posibilidades creativas de aplicaciones que generan valor social.

Este es el caso del movimiento nacional hondureño Güiran (que en lengua indígena Lenca significa pueblo), el cual se gestó a partir del trabajo de voluntarios con impresoras 3D en sus hogares, quienes comenzaron la producción de protectores faciales de bajo costo para apoyar a los profesionales de la salud.

Lo que comenzó como una iniciativa ciudadana modesta, se ha convertido en una cadena de interacciones y colaboraciones que en todo el país moviliza a casi 300 personas en distintas labores.

Este no solamente es un ejemplo de aplicación de tecnologías exponenciales frente a una emergencia de salud, generada por la Pandemia COVID-19, sino un modelo de procesos de innovación social, con la colaboración de diversos sectores sociales.

Todo comenzó con la iniciativa individual

La necesidad se hizo evidente, a través de las redes sociales (FB y TW principalmente) y servicios de mensajería instantánea (WhatsApp) se multiplicaban los mensajes de alerta ante el coronavirus.

En Honduras, como en otras naciones de Centroamérica, una de las preocupaciones giraba en torno a la disponibilidad, para los trabajadores de la salud, de los equipos de protección mínimos para hacer atender a los pacientes contagiados: protector facial, guantes y uniformes.

A través de los medios digitales, particulares que contaban con impresoras 3D comenzaron a ofrecer su ayuda para producir los protectores faciales.

Estos fueron los primeros pasos de un proceso que generaría posteriormente la articulación de otros actores. De individuos comunicados por redes sociales y mensajería instantánea, se pasó a pequeños grupos que se coordinaban entre sí para atender distintas áreas de la ciudad o del país. Luego aparecieron otros voluntarios, para abastecer de los insumos necesarios (materia prima) a los productores; posteriormente quienes se encargarían del ensamblaje y distribución.

Diversos actores y sectores se sumaron

La evolución orgánica de este proceso llevó a una mayor coordinación y a la entrada de nuevos actores que, viniendo de sectores diversos, aportaron valor y dieron un impulso a la producción de protectores faciales.

Es así como distintas ONG comenzaron a participar, para dar figura legal a la colaboración y ofrecer una plataforma institucional. Organizaciones como Guala (nombre que en Lenca significa mano), dedicada a la producción de prótesis de mano y antebrazo a través de impresión 3D, se sumaron a la colaboración con otros actores sociales para la organización e interacción formal con otras instituciones que rápidamente prestaron su colaboración. Este paso también ha sido clave en la recolección de fondos a través de donaciones privadas y de particulares.

De acuerdo con Elena Aguilera Murillo, quien es CAHI Fellow, ingeniera biomédica y cofundadora de Guala y quien está trabajando como voluntaria para Güiran encargándose de la logística en la zona centro sur de San Pedro Sula, este movimiento “se generó de forma espontánea, orgánica y rápida; hoy somos casi 300 voluntarios, muchos no nos hemos visto las caras, pero nos coordinaos a través del chat, las notas de voz y las redes sociales.”

Posteriormente se sumó la UNITEC, Universidad con sedes en Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba, institución que ha sido la plataforma de gestión de salvoconductos con la Secretaría de Salud, ha facilitado los espacios como centros de acopio para donaciones en espacies y para el montaje y funcionamiento de las líneas de ensamblaje y desinfección de los protectores faciales.

Profesionales de la salud, principalmente biomédicos y médicos voluntarios, han certificado técnicamente el diseño, la selección de materia prima y los procesos de producción, para que cumplan con los estándares internacionales y sean seguros para su uso en los centros de salud, frente a las necesidades actuales y siguiendo los protocolos de la OMS.

También entraron en la cadena las Fuerzas Armadas Nacionales, quienes brindan su cooperación en temas de transporte de materias primas entre ciudades, además de poner a disposición sus tallerdes de manufactura industrial.

A través del trabajo voluntario de todos los actores involucrados, con una alta proporción de participación ciudadana, se están distribuyendo en períodos de 15 días más de 500 protectores faciales.

Elena afirma que “una emergencia saca lo mejor y lo peor, y en este caso ha sacado lo mejor, porque estamos aprovechando las herramientas que tenemos, demostrando que sí podemos trabajar colaborativamente de forma remota, con un esfuerzo voluntario de alto nivel profesional.”

Desarrollo futuro y sostenibilidad

A medida que esta iniciativa avanza, quienes están involucrados en ella empiezan a visualizar próximos pasos y a buscar formas de sostenibilidad.

Un elemento importante es continuar mejorando los procesos de producción y de intercambio de información, lo cual es posible gracias a las tecnologías en uso y porque hay un equipo pensando de manera exponencial.

Se visualiza la generación de otros dispositivos e implementos, como campanas de aislamiento a utilizar en los hospitales y centros de salud, y a mediano plazo de respiradores mecánicos. Surgirán en el camino otros requerimientos y posibilidades de aplicación tecnológica.

Para la futura producción de respiradores, la UNITEC brindará su apoyo técnico en los procesos de desarrollo de prototipos, en análisis y verificación de su funcionamiento dentro de los laboratorios de biomedicina. Se genera así un proceso de investigación en el cual colaboran las facultades de ingeniaría y ciencias de la salud.

Con respecto al financiamiento de la operación, por el momento es sostenida por donaciones de particulares, apoyo de pequeñas y medianas empresas, y el trabajo voluntario de centenas de personas. Para el futuro, se espera movilizar recursos del Estado, de la Cooperación Internacional y del sector privado.

Una de las claves será la creación de un modelo que permita seguir produciendo y distribuyendo a gran escala y bajos costos, generándose un retorno de la inversión para sostener la iniciativa no solamente durante los próximos meses de emergencia frente al Covid-19, sino en los años posteriores.

Innovación Social y Tecnologías Exponenciales

El movimiento Güiran es un ejemplo de como las tecnologías exponenciales aumentan el impacto social de una iniciativa organizada que busca resolver un problema colectivo, en este caso asociado a la Pandemia COVID-19. También nos muestra la dinámica de la innovación social en la coordinación de organización de diversos sectores, con creatividad y adaptabilidad.

Elena Aguilera Murillo nos cuenta que la tecnología “ha tenido un papel fundamental, pues sin las plataformas tecnológicas no hubiésemos podido avanzar así de rápido y con esta efectividad. Nuestras bases de datos, notas de solicitud, actas de donación, las comunicaciones, todas las reuniones, todo se maneja de forma virtual.”

Algunas de sus características esenciales son:

  • Como proceso de innovación social, resalta la participación de todos los sectores sociales: el sector público, el sector privado y la sociedad civil organizada. Dentro de este último destaca el rol de las Universidades y las ONG.
  • Es un proceso de aprendizaje colaborativo e implementación de soluciones centrado en el ser humano y con metodologías ágiles. En el proceso han tenido que generar prototipos, probarlos y hacer ajustes, tanto en la producción de los protectores faciales como en el proceso de ensamblaje, desinfección y distribución.
  • Las tecnologías han sido fundamentales, tanto las de información y comunicación (información en la Web, intercambio de datos, correos electrónicos y mensajería instantánea, grupos de colaboración en redes sociales), como las relativas a la producción de las máscaras (sistemas informáticos, software de diseño e impresoras 3D).
  • Las tecnologías de información y comunicación han facilitado la cooperación internacional, permitiendo interacciones con profesionales de Perú, Colombia, Costa Rica y Estados Unidos.

Queda resaltar que en el caso de la ONG Guala, aunque se mantiene en su ámbito de acción (Ingeniería Biomédica), ha debido generar cambios internos y abrir espacios para producir un bien necesario que antes no formaba parte de su oferta. Esta transformación le ha permitido a su equipo aprender nuevas maneras de organización, de comunicación, y agilizar sus dinámicas de producción.

Igualmente se han fortalecido las redes de trabajo y el país hoy tiene una capacidad de producción de dispositivos e implementos médicos en mediana escala, la cual puede crecer si se le da impulso a la sostenibilidad de esta iniciativa ciudadana.

Desde Panamá: Una mirada sobre la Visión País 2050

Recientemente hemos participado en la Conferencia Anual de Ejecutivos – CADE 2019, que organiza cada año la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa – APEDE y que fue realizada en Ciudad de Panamá los días 10, 11 y 12 de abril.

En esta oportunidad el evento ha tenido un significado especial, dado que en el contexto de unas muy cercanas elecciones generales se ha presentado al país el documento Visión País 2050, que ya en su prólogo plantea lo siguiente:

«Panamá Visión País 2050 responde a la necesidad de contar con una visión de largo plazo y se constituye en la posición del sector privado respecto del Panamá que debemos y queremos tener, y cuyo logro es responsabilidad de todos. Estamos convencidos de que las instituciones gremiales del sector privado podemos trabajar mancomunadamente, desarrollando competencias técnicas y espacios propositivos y de reflexión que nos fortalezcan y nos permitan fungir como firme contraparte del sector público en materia de formulación de políticas públicas y en la puesta en marcha de estrategias y acciones que perfeccionen nuestra democracia y sustenten el desarrollo inclusivo y sostenible del país.»

Ya en estas líneas resaltan diversos elementos, entre los que encuentro especialmente relevantes el hecho de contar con una visión país generada desde los sectores productivos, que afirman claramente su intención de mirar el largo plazo y lograr avances sociales sustantivos; además la clara proposición de trabajo colaborativo entre el sector privado, el sector público y la sociedad civil; finalmente, la clave de toda la propuesta, la necesidad de fortalecer la democracia para un desarrollo inclusivo y sostenible.

Durante los tres días de la CADE 2019, todos estos temas estuvieron presentes, siendo abordados por los representantes del Estado, las autoridades universitarias y otros personajes relevantes del sector académico, así como por invitados especiales de organismos internacionales y por supuesto del mundo empresarial. Unos y otros insistieron en la necesidad de cuidar y robustecer el sistema democrático como base fundamental para el bienestar y el desarrollo, así como del urgente requerimiento de diálogo y coordinación entre todos los sectores.

Me es imposible entrar en detalle con respecto a todos los invitados y expositores de esta Conferencia, todos del más alto nivel y con análisis profundos y propuestas relevantes para el país, pero todavía puede verse la agenda completa aquí. Lo que sí quisiera es resaltar algunos de los temas que más impactaron en mi propia visión, considerando esta propuesta como un ejemplo para toda la región, en términos de pertinencia, claridad y posibilidades de generación de cambios en la sociedad, como iniciativa del sector privado:

  1. El rol de la educación. Es unánime la visión sobre la importancia de actuar sobre el sistema educativo, para concretar mejoras en todos los niveles tanto en la calidad como en la pertinencia del conocimiento que se imparte. Este es un desafío ya por todos reconocido, sobre el cual existen iniciativas muy significativas que están impulsando mejoras a través del trabajo con docentes en los niveles de la escuela básica y media, así como equipos que analizan la realidad de la educación universitaria y se encuentran desarrollando planes de acción para su transformación en el mediano y largo plazo. No puede haber desarrollo ni crecimiento económico sin una educación de calidad y una academia fortalecida, que dialoga con los otros sectores sociales para producir conocimiento e innovación, con un impacto visible en la calidad de vida de la ciudadanía.
  2. El fortalecimiento del diálogo y la cooperación en Democracia. Otro elemento que resaltó para mí fue la insistencia en mayor coordinación intersectorial, para sostener los niveles de productividad y continuar promoviendo el crecimiento económico de la mano con el aumento del bienestar colectivo en el país. Hubo mucho espacio dedicado a levantar la voz contra la corrupción, lo cual se planteó como uno de los principales desafíos de cara al futuro; de allí la insistencia en generar mayor diálogo y entendimiento entre el Estado y las empresas: sólo con un entendimiento virtuoso, con base en la ética y la justicia, será posible avanzar hacia el bienestar social. En este sentido, se asume que la responsabilidad del fortalecimiento del sistema democrático incluye a los sectores público, privado y de la sociedad civil.
  3. La visión de largo plazo con énfasis en sostenibilidad. Al pensar en el largo plazo es imposible omitir el elemento de la sostenibilidad, que inmediatamente está ligado a lograr sociedades más pacíficas y abiertas, mayor conciencia sobre el impacto ambiental, así como compromiso con la atención a los que están en situación de mayor vulnerabilidad, incluyendo refugiados y migrantes. Por ello, los grandes temas globales relacionados con desarrollo social y bienestar humano, no dejaron de estar presentes. Esto hace que la Visión País 2050 tenga un peso realmente estratégico y una relevancia mayúscula, siendo realmente un punto de referencia para la trascendencia del sector privado.
  4. El indispensable impulso a las habilidades esenciales (blandas). Siendo Panamá una economía donde el sector servicios tiene un peso importante, se subrayó en varias de las exposiciones la necesidad de desarrollar habilidades específicas que son complemento de las técnicas, lo cual tendría un impacto muy positivo en la reducción del absentismo laboral, la rotación de personal, y por supuesto aumentaría la calidad de los servicios que se brindan y los niveles de productividad. Se refieren los expertos a aspectos cómo la capacidad de trabajar en equipo, el sentido ético y de responsabilidad, las habilidades de liderazgo, las de comunicación, entre otras.

Creo que todos estos elementos que he resaltado, los cuales en mi perspectiva personal son de los más relevantes abordados desde las más diversas perspectivas durante la CADE 2019, conforman una constelación completamente vinculada a la INNOVACIÓN SOCIAL, en sus aspectos más esenciales.

Al venir de visiones prácticas y contar con propuestas completas, el documento Visión País 2050 se convierte en un mapa esencial para Panamá y un punto de referencia fundamental para toda la región, en el planteamiento de un ingenioso paradigma con pautas que exigen una mayor conciencia social, creatividad y capacidad de innovación para empresarios y directores de empresas.

Se trata de un llamado que desde el sector privado se realiza a todos los sectores sociales. Aquí radica su mayor innovación: es necesario y pertinente, incluye como aspecto esencial el fortalecimiento del sector educativo y de la democracia; integra la visión global contenida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible; y reconoce tanto el papel del Estado como de la Sociedad Civil Organizada.

Desde Key Communications for Social Innovations seguiremos cooperando con visiones y propuestas como esta, para toda la región.


 

En CADE 2019:

Cardenal José Luis Lacunza Maestrojuán, O.A.R.; Mercedes Eleta de Brenes (Presidente APEDE); Carmen Sealy de Broce (Presidente CADE 2019); S.E. Isabel de Saint Malo Alvarado (Vicepresidente de la República de Panamá); José Carlos Ugaz (Expresidente de Transparencia Internacional); Héctor Cotes (Presidente de la Comisión Visión País); Olga de Obaldía (Directora de Transparencia Internacional de Panamá); Carlos Ernesto González R. (Expresidente de APEDE); Harry Brown (Director del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales); Dani Kuziecky (Expresidente del Instituto de Gobierno Corporativo); S.E. Michelle Muschett (MInistra del MIDES); Julio Escobar (Presidente de la Fundación para la Excelencia Educativa); Jorge Prosperi (Exrepresentante de la Organización Panamericana de la Salud en Costa Rica); Leonor Calderón (Exministra del MIDES); César Tribaldo (Expresidente de la CCIAP); Linda Eddleman (CEO de The Trust for the Americas); Adriana Angarita (Presidente de AUPPA); Elisa Suárez de Gómez (Expresidente de CoNEP); Jorge Motta (Secretario Nacional de CIencia, Tecnología e Innovación – SENACYT); Antonio Alfaro (Presidente de CAMTUR); Juan Carlos Croston (VP de Mercadeo y Asuntos Corporativos MIT); Roberto Brenes (Director de la Asociación Bancaria de Panamá y COSIP); Juan Antonio Fábrega (Director del Sindicato de Industrias de Panamá – SIP); Gerardo Escudero (Director Representante de IICA Panamá); Carlos Garcimartín (Economista de País del BID); Mirei Endara (Exministra de Ambiente); Eduardo de la Guardia (Gerente de País de IC Power Panamá); S.E. Juan Manuel Vásquez (Viceministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial); Rebeca Vidal (Ejecutiva Principal de CAF); Ricardo Muñoz Tejeira (Presidente de BPO’S Panama Free Zone, Inc.); Rosmer JUrado (Presidente de APEX); Eddie Tapiero (Economista, autor de «La Ruta de la Seda y Panamá»); Felipe Ariel Rodríguez (Presidente del CECOMRO); Luisa Turolla (Consultora de Visión País 2050); Felipe Ariel Rodríguez (Expresidente de APEDE).

Un liderazgo innovador en América Latina

Recientemente hemos establecido una alianza con el Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad de la Paz (Centre for Executive Education – UPEACE)*, lo cual además de llenarnos de alegría y orgullo, fortalece nuestra propuesta para un liderazgo creativo e innovador en la región. 

La necesaria transformación y adaptación constante en el mundo, a las circunstancias cambiantes de la realidad y a los desafíos colectivos que enfrentamos en la actualidad, se produce a partir de las experiencias y decisiones individuales, que en un contexto global cada vez más interconectado e interdependiente, genera los movimientos en red necesarios para el mayor bienestar de todas las personas.

Es fundamental en este proceso necesario, el desarrollo de nuevos modelos de liderazgo, en los cuales la creatividad y la innovación tienen un rol central. Cada vez se hace más evidente que los avances sociales, políticos y económicos, dependen en gran medida de la forma en que los seres humanos logramos coordinar acciones colaborativas, para abordar la compleja realidad en la que nos desenvolvemos.

Comenzando por los individuos, la particular experiencia de cada uno, es indispensable permitir, promover e impulsar la manifestación del máximo potencial creativo, así como el desarrollo de las habilidades particulares de las personas, para que se pueda generar ese liderazgo innovador tan necesario. A partir de un aprendizaje significativo individual, se van articulando las iniciativas grupales, organizaciones y finalmente colectivas, que nos permiten mantener un flujo de respuesta satisfactorio, para sostener en el largo plazo un estado de bienestar social, lo que se convierte en la finalidad de todo el proceso.

Esto nos refiere a la creatividad individual y colectiva, también a la capacidad de gestión en espacios multiculturales, la posibilidad de mantener un liderazgo positivo y participativo, la destreza para el manejo de conflictos y los procesos de negociación, la habilidad para ser parte de un equipo, entre muchos otros elementos que todo agente de cambio social debe manejar.

Lo relevante de esta visión es que considera que todos somos agentes de transformación colectiva y que es necesario que, desde cualquier espacio que ocupemos, tengamos la oportunidad de desarrollar nuestros dones y trabajar en aquello que nos apasiona.

El desafío es significativo, tanto como la motivación que produce esta visión inspiradora. La articulación es posible si desde todos los sectores promovemos este tipo de participación y liderazgo, con mayor conexión con las potencialidades individuales y conciencia social para una acción con sentido e impacto sostenible.

Esta es la perspectiva que compartimos el Centro de Educación Ejecutiva de la Universidad de la Paz y en KEY COMMUNICATIONS para la Innovación Social.

A través de esta alianza, estaremos promoviendo en la región diversos cursos y programas de aprendizaje para movilizar un liderazgo positivo e innovador, capaz de generar cambio social con respuestas creativas ante los desafíos de la actualidad.

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* El Centro para la Educación Ejecutiva desarrolla diversos entrenamientos a través de una metodología de educación transformacional, con la visión de impulsar un impacto positivo de todos los participantes en un mundo cada vez más interconectado e interdependiente.